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domingo, 18 de diciembre de 2016

Unos se identifican con Spider-Man, yo con DareDevil

Póster promocional de la primera temporada
de DareDevil en Netflix
Si hay algo que me ha quedado absolutamente claro a lo largo de mi estancia aquí, en Aberystwyth, es que las historias son sobre gente. Sí, vale, muchas veces pueden estar protagonizadas por animales, por seres normalmente inanimados o extraterrestres, pero al fin y al cabo actúan como personas en su gran mayoría. Sabiendo ésto puedo entender ahora, más que nunca, por qué hay ciertos personajes con los que podemos sentirnos identificados. Los motivos que nos llevan a crear ese lazo "sentimental" con dichos entes de ficción se pueden dar por motivos que van desde lo más banal, como que se parezca físicamente a nosotros, vista con nuestro color favorito o nos parezca atractivo, hasta otros, en mi opinión, más trascendentales para nuestra persona, como que tenga problemas parecidos a nosotros, tenga nuestra misma edad o, directamente, sea de cierta forma un reflejo de nuestro yo más profundo. Dentro del mundo del cómic de superhéroes podemos encontrar que una gran cantidad de muchachos (y no tan muchachos) se identifican con Spider-Man por ese halo de adolescencia y nerdismo que el presonaje tiene en su más recóndita esencia. Otros lo hacen con el sobrevalorado y muchas veces malinterpretado Batman, por el hecho de ser una persona sin poderes que, supuestamente, "supera" una tragedia (nótense las comillas) y lucha para que los demás no sufran de algo similar. Seguramente, si fueras preguntando a los lectores uno por uno cuál es el personaje con el que más se identifica y por qué, las respuestas variarían a pesar de que habría una mayoría grande que tendría en común a los dos héroes anteriormente mencionados. Si me preguntas a mí, te diría que me identifico con Matt Murdock, más conocido como DareDevil.

Portada del primer numero de DareDevil (1964),
dibujado por Bill Everett. Originalmente tenía
ese traje amarillo. El rojo no vendría hasta el número
siete, obra de Wally Wood
Antes de proseguir, sería descortés por mi parte no explicar quién es este personaje. Es muy probable que lo conozcan ya por su reciente serie de televisión en Netflix (de excelente calidad) o por aquella desafortunada película que protagonizó Ben Affleck a principios de la década de los 2000, pero para aquellos que no han tenido ningún tipo de contacto con él, les hago un rápido resumen. En los años 60, la recién renombrada Marvel Comics Group había experimentado un renacimiento gracias a la creación de Los Cuatro Fantásticos a finales de 1961 de manos de Stan Lee y Jack Kirby. Poco después ya en 1962, Lee se animaría a crear, junto a Steve Ditko, al lanzarredes favorito de todos (aquí podrán encontrar una charla que hice sobre dicho personaje a mis 17 años). Éste también fue un éxito que revolucionó todo el mundo del cómic al poner a un personaje de la edad del lector medio de la época como protagonista. Seguiría el escritor pariendo muchas de las series que darían forma al Universo Marvel durante las décadas siguientes durante los siguientes años, creando a Hulk, los X-Men y Los Vengadores, entre otras cosas. Finalmente, en 1964, vería la luz un nuevo personaje suyo en comparación con Bill Everett. Éste personaje sería DareDevil, un superhéroe de Hell's Kitchen cuyo alter ego era un hombre adulto licenciado en Derecho (ejerce de abogado) y que se quedó ciego de niño al salvar a un hombre de ser atropellado por un camión. Dicho camión llevaba productos radiactivos a bordo y uno de ellos le quemó los ojos, arrebatándole la vista y dándole, a cambio, sentidos superaumentados. Tanto es así que, por poner un ejemplo de cada uno, puede leer el periódico con sólo pasarle la mano a la tinta, puede decir cuántos granos de sal tiene un pretzel con sólo tocarlo con la lengua, puede reconocer a cualquier persona por su olor e incluso puede oír cualquier cosa a bastante distancia. Todos estos sentidos juntos le proporcionan una especie de "sentido radar" que le permite "ver" el mundo o, al menos, percibirlo de una forma que una persona con su discapacidad jamás podría. Aunque lo anteriormente mencionado suena muy bien, el personaje carecía del apoyo y el amor que otros de la misma editorial disfrutaban entre los fans. Muchos lo consideraban una simple copia de Spider-Man que carecía del elemento adolescente que tanto éxito le dio al trepamuros. Fue por eso y por la incertidumbre de la editorial frente a qué podían hacer con el personaje que lo relegó a un muy segundo plano durante muchos años.

DareDevil en la etapa Nocenti/John Romita Jr. teniendo alucinaciones con
(de izquierda a derecha) Bullseye, Gladiador, Elektra, María Tifoidea y
Kingpin
Desde su creación hasta el año 1979 el personaje sus historias continuaron con más pena que gloria. Probablemente lo más destacable de entonces es su relación con Viuda Negra, con quien compartió cabecera y se mudó a San Francisco durante un tiempo. Con el tiempo volvería a su barrio natal, sólo para encontrarse con una colección al borde de la cancelación. Tal es así que, llegados a cierto punto, la editorial le dio completa libertad creativa a un por entonces jovencísimo Frank Miller para revitalizar la colección. Y vaya si les funcionó. El aún novato dibujante pasó también a guionizar y le dio mucha carne a la serie convirtiendo lo que antes fue una serie absurda y sin mucha chicha en un equivalente al cine noir en viñetas, convirtiendo a Matt Murdock en un protagonista digno de tragedia grecorromana y añadiendo lo que hoy consideramos la mitologia base del personaje. Con esto me refiero a la inclusión de personajes ya existentes en otros cómics como Kingpin y Bullseye o la creación de otros tantos como Elektra y Turk, así como el ya mencionado cambio de tono de las historias, la denominación católica del personaje y una escritura muchísimo más profunda del protagonista. Miller duraría hasta 1983 al cargo del personaje, yéndose a DC Cómics para crear Ronin. No obstante, volvería en 1986 junto con David Mazzucchelli para darle un último arco argumental al personaje: Born Again. Es, y por mucho, uno de los más bellos cantos de cisne en la historia del noveno arte. Posteriormente vinieron otros muchos autores que añadieron su granito de arena al universo del Hombre Sin Miedo, algunos continuando el tono trágico y oscuro de Miller (Brian Michael Bendis, Ed Brubaker e incluso Ann Nocenti en cierta medida) y otros optaron por darle un tono más alegre que le venía bien al personaje (principalmente Karl Kesel y Mark Waid).

Hecho ya el debido macrorresumen a grandes rasgos de la historia editorial del personaje (para más información pueden recurrir a San Google), vamos con la chicha de la entrada: ¿Qué tiene Matt Murdock, alias DareDevil, que hace que me sienta tan identificado con él? Para hacerlo de la forma más amena posible, lo dividiré en puntos y ahondaré en el tema de forma ligera pero contundente:

  • El hecho de tener una percepción del mundo diferente del resto. Como ya he dicho en muchos medios, yo soy Asperger (en éste link tendrán una web que lo explica de forma bastante completa) y como tal, mi forma de ver y sentir es bastante diferente a la del resto de personas. Aunque lo suyo es mucho más literal con el sentido radar, siempre he tenido esa conexión con el personaje e, incluso, se puede decir que tengo cierto grado de hipersensitividad en sentidos tales como el tacto o el oído debido a mi condición.
  • Hechos trágicos causados, de una forma u otra, por la posesión de dicha especialidad. Aquí hay muchas más diferencias que probablemente en cualquie otro punto. Hablamos que a DareDevil, hasta ahora, le mataron a su novia de toda la vida, a la de la Universidad, a dos más con las que estuvo brevemente, le volvieron loca a su mujer por pura venganza, le han metido preso, le han quitado el derecho de ejercer su profesión varias veces y eso por mencionar sólo las cosas más significativas que me se vienen a la cabeza. En mi caso hablamos, principalmente, de temas como maltratos psicológicos de parte de personas que no entienden lo que tengo. A pesar de la gran distancia entre unos casos y otros, puedo empatizar con el personaje, pues hay veces en que la vida no hace más que pegarnos, levantarnos y volver a pegarnos para reírse de nosotros.
  • Reacciones a dichos hechos. El personaje ha experimentado ciertas reacciones brutales ante la paliza emocional a la que le sometía la vida, momentos en el que el hombre bueno deja paso no a un monstruo, pero sí a una versión bastante furiosa e irracional del mismo en la que se vuelve terriblemente inestable y peligroso. En este mismo estado llegó a apalizar a Kingpin como nunca en su vida y a declararse él mismo el rey de Hell's Kitchen durante un año, lo que a la larga le trajo una gran cantidad de problemas. Yo también he experimentado eso en los últimos 6 años de vida, llegando a vivir momentos feos y tensos. Hay gente que cree, incluso, que hace seis años se me rompió algo dentro de la cabeza (sí, madre, te escuché diciéndoselo a abuela por teléfono). Durante esas etapas, sólo los amigos de verdad han estado ahí tanto para DareDevil como para mí y no puedo hacer más que agradecer su comprensión y paciencia durante todo ese tiempo.
  • Hechos concretos que nos han ocurrido a ambos. Últimamente encuentro ciertos sucesos en las historias de éste personaje que me han pasado a mí de una forma u otra y hacen que no sólo me sienta identificado, sino que me asuste sobremanera. El más reciente fue mientras volvian loca a su esposa, a quién mandaron encerrar en prisión bajo un juicio rápido. En dicha escena, Murdock discutía casi a gritos con la jueza mientras su esposa, Milla Donovan, sedada hasta las cejas, preguntaba con un hilillo de voz "¿Qué está pasando?". No pude evitar pensar en mi mejor amigo, quien ha sufrido durante estos últimos meses por algo que no compete discutir aquí y al que vi en la misma situación. No lloré de milagro. También tenemos el hecho de que en vida he tenido a alguien a quien podría llamar mi Elektra (una vieja conocida del blog, Wonder Woman) y ciertos detalles pequeños durante mi convalecencia por el asunto Aspirina y las sensaciones de Murdock tras la muerte de (SPOILER, pasa el ratón por el espacio en blanco si lo quieres saber) Karen Page.
  • Infancias duras debido a discapacidad. El padre de Matt, Jack Murdock, era un boxeador analfabeto que jamás superó que Maggie, la madre de Matt, les abandonase cuando el niño era aún un bebé para meterse a monja católica (hace poco tiempo se explicó el porqué en la etapa de Mark Waid). Cuidar a un niño sin ayuda de tu pareja ya es complicado, pero si el niño es discapacitado ni te cuento. En el caso de Matt, su padre tuvo que recurrir a trabajar para la mafia en pos de conseguir dinero para ambos. En el mío, mi madre me llevaba continuamente a psicólogos mientras trabajaba, sacrificando todo su tiempo libre para ello. Ambos también tenemos en común que se nos ha inculcado desde pequeño que estudiásemos, que no nos fuésemos por el camino fácil. Y aquí estoy, haciendo un Erasmus en el final de año de mi carrera, aspirando a escribir cómics en el futuro También tenemos la incomprensión de los niños, a uno porque lo obligaban a estar encerrado en su casa estudiando todo el día y a mí por lo mío.
  • Autosuperación continua. A pesar de toda la mierda que le cae, Murdock acaba sobreponiéndose tarde o temprano. Quizás se queda marcado de una forma u otra (¿y quién no?), pero demuestra ser más fuerte que las adversidades, aunque eso a veces le lleve hasta el mismísimo borde de la locura. A mi también me ha pasado un total de dos, tres o incluso cuatro veces a lo largo de mi vida "adulta". En un momento u otro, las aguas vuelven a su cauce por mucha tormenta que haya.
Como podrán ver, mis lazos afectivos para con Matt Murdock y su universo son bastante fuertes y personales. Es por eso que no espero que lo entiendan del todo, pero estoy seguro de que ustedes tienen algún otro con el que tengan este tipo de relación.Y no tiene que ser del cómic ni mucho menos. La ficción es muy grande y abarca medios como las series de televisión, el cine, la novela, el teatro y, en definitiva, cualquier medio capaz de contar una historia de las características que sean. Yo, sin embargo, tengo el mío y es este. Y como éste es mi pequeño rincón de internet, quería compartirlo con ustedes. Para gustos, colores, ¿no?

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