Música, mi colega

Chacho, ¿qué hora es?

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Entradillas Forellianas Nº 30: El fin de una etapa

Hoy es un día agridulce para mí. Hoy se cumplió la profecía. Hoy tuve que despedirme de una parte de mí. Tras 7 hermosos meses llenos de todo tipo de emociones, experiencias y aventuras, nuestras aventuras deben parar por el bien del futuro. Me siento triste porque éste momento ha llegado de una forma tan inesperada y tan temprana que me ha cogido de sorpresa, pero alegre porque sé que, aunque estemos lejos, ésto le permitirá llegar a la meta que ella se ha puesto para sí misma. Le queda por delante una carrera de fondo para la que cuenta con todo mi apoyo incondicional. Espero verle cuando la acabe en primera fila, en la mismísima linea de meta.

Es hora de que siga mi camino también. Y no dudes de que te haré sentir orgulloso.

Gracias, te quiero...

Y hasta luego.

martes, 22 de septiembre de 2015

Forelli Opina Nº 2: La superioridad no existe

A pesar de mi visión utópica de la vida y de lo que podría llegar a ser el mundo, he de admitir que la realidad a día de hoy pinta bastante negra. En un mundo marcado por el ansia de subir a la cima y el odio a lo desconocido o a aquello que nos hace daño, hay muchos que toman posturas radicales que no hacen mas que promover ese odio injustificado y muchas veces improcedente. Nos empeñamos en decir que los de tal raza son unos mentirosos traidores, o que el sexo opuesto es inferior al nuestro porque tiene miedo de nuestra superioridad. Alimentamos la desgracia repitiéndonos que la paz es una utopía y que no nos queda más remedio que ponernos en uno de los dos bandos. Y a todo esto, pienso: ¿Por qué no acabar con la distopía, dejar de ver lo contrario como una utopía y empezar a trabajar para hacerlo realidad? ¿Es que no podemos o, por otro lado, no queremos?

Voy a ponerles un poco en contexto: me gusta pensar de mí mismo que no me guío por prejuicios ni opiniones de terceros. Si hay alguien con ideas distintas a las mías, lo que me gusta hacer es hablar con ella, escucharla, intentar entenderla y ver cómo funciona su razonamiento. Eso no quiere decir que siempre lleguemos a un acuerdo, por muy pacífico y "anti-debate" que yo sea (demasiado de ambas cosas, añadiría). Si un razonamiento ataca, daña y humilla a otra persona o a un colectivo (da igual el que sea) con unos argumentos cuanto menos endebles y que caen por su propio peso, no esperes que respete tu idea. Por ponerte un ejemplo, no esperen que comparta una idea que defiende la inherente superioridad de un sexo frente al otro (apliquen ustedes el orden que más rabia les dé) por motivos como "los de tal sexo no pueden ser considerado como humanos por torpes, ya que al pasarse toda la historia metiendo mierda sobre el otro deja claro que todos son carencias" o "los de tal sexo somos superiores a los del otro porque en su condición está el ser inferior". No esperen que comparta tampoco un ideal de superioridad racial que intenta desprestigiar a otras razas con argumentos como "nuestra raza siempre ha estado envuelta en los mayores cambios de la historia y por tanto es la superior" o "tal suceso histórico no pasó porque la historia la escribió tal raza y todos los de tal raza mienten". Si se toman un tiempo y piensan éstos argumentos despacito y con lógica, verán que el viento de la razón hace que éste castillo de naipes sea fácilmente desmontado por los vientos.

Empecemos por lo básico y de ahí vayamos entrando en materia. No hay absolutamente nada que establezca que ningún sexo, etnia o raza sea superior o inferior a otra. No está escrito en los genes, los libros sagrados no son más que reflejos de la cultura de aquellos que los escribieron y ningún mal que se nos haya hecho legitima nuestro odio y nuestros aires de superioridad. No importa lo mucho que te hayan dañado, no importa lo mucho que te enfurezca, nada en éste mundo te da derecho a juzgar a los demás de esa forma. Es precisamente el odio, el intentar justificar de alguna forma que X gente merece ser despreciada y vejada, lo que hace que el mundo vaya tan de culo como va ahora mismo y que la gente piense que el bien es inalcanzable y que sólo podamos luchar por el mal menor. Pero yo digo que se puede hacer. ¿Cómo? Cambiando una de las partes del círculo vicioso del odio y la baja autoestima. Cambiemos el odio por el respeto, la ofensa por el diálogo, el prejuicio por el argumento y la distancia por el acercamiento. No hablo de que todos nos amemos a todos, hablo de que nos dejemos de gilipolleces y aprendamos a ser mejores personas. Nadie es mejor que nadie y ningún argumento (y menos sin fuente ninguna y con falacias a tutiplén) va a darte derecho a perjudicar a la gente. ¿Te quieres cabrear? Cabréate. Sólo es otra señal más de que tu ideología está basada en la furia y en el odio para hacerte sentir mejor porque te falta algo por dentro.

No conseguirás que me cabree contigo, no conseguirás convencerme de que tu postura es válida, no conseguirás que te preste atención siquiera más allá de cuando hablemos de ése tema. ¿Por qué? Porque mientras tú, nazi, fascista, comunista, machista, misándric@ (elige tu etiqueta o inclúyela si no está ahí puesta: _________), estás centrado en odiar y destruir, yo estoy centrado en respetar y crear. ¿Podemos hablar, compartir? Claro, porque yo miro y respeto a cada persona, incluso si no comparto sus ideas. Pero nunca, NUNCA permitiré que pases por encima no de mí, porque puedo con eso y más, sino de gente inocente que no ha hecho absolutamente nada para ser objetivo de tu amargura y dolor internos. Puedes ser mi amigo, mi pareja, la persona que más amo en el mundo, pero no voy a permitir semejante villanía. Los palestinos no merecen tu maltrato, ni los judíos, ni los hombres, ni las mujeres. Parafraseando a Morgan Freeman: "Usted no tiene homofobia, misoginia o misandria. Usted no tiene miedo. Usted es imbécil". Y me preguntarán: "Forelli, ¿a qué viene ésta entrada?". Pues simple: He estado investigando sobre y hablando con cierto tipo de gente y he estallado. Gente a la que quiero me lo ha hecho pasar mal no por sus opiniones, sino por su forma de comportarse ante mí y esa otra ingente cantidad de personas que son duramente juzgados por lo que han hecho unos que, a pesar de haber establecido una cultura, no habla por todos nosotros y menos implica que nuestros genes estén "sucios".

Como regalo de despedida, les invito a buscar por Google el concepto de "falacia" y varios ejemplos de ella. Verán que muchos de sus argumentos se basan en éstas insostenibles prácticas. Piensen fuera de la caja, vean más allá. Dejen de pagar sus problemas con los inocentes. Salgan de sus espirales de podredumbre y bajeza moral. Sean personas. Razonen, y verán que ser feliz con uno mismo y con el mundo no es tan difícil.

sábado, 12 de septiembre de 2015

La Crítica del Mes (Septiembre 2015): Quitémonos los cencerros

Hay algo que me inquieta, que me indigna, que me cabrea. La sociedad en la que vivimos está preocupada... Bueno, más que preocupada, OBSESIONADA por que todo el mundo luzca, vista y se comporte del mismo modo que ellos. Y no hablo ya de su opinión, que eso es cosa de ellos y por tanto no me incumbe. Hablo de que están continuamente detrás de uno, martilleando a la mente ajena día tras día, cada vez que pueden, para que cambie aquello con lo que no está de acuerdo. Es muy probable que muchos de ustedes hayan sufrido de éste problema o, por el contrario, sean parte del mismo. A los primeros: no están solos. Un gran numero de personas sufrimos éste acoso continuo por parte de compañeros de estudios, de trabajo, de amigos de nuestra familia e incluso de la propia familia en sí y no puedo hablar por todos, pero creo que muchos estamos hasta los huevos. A los últimos: MÉTANSE EN SUS PUTAS VIDAS. Así de sencillo, así de claro, así de directo. Estoy harto de la gente como ustedes. Harto de que crean que sólo lo suyo es lo correcto y que yo (por poner un ejemplo) soy una especie de oveja descarriada a la que hay que azotar en la retaguardia continuamente para que vuelva al redil.

Si se han sentido ofendidos, genial. Hay un dicho que para mí resulta ser muy acertado, y es el siguiente: "Quien se pica, ajos come". ¿Qué quiere decir eso? Que la conciencia les reconcome porque saben que lo que hacen está mal. Que saben que la contesta que merecen las bromas de "Hay café... cafeitarse" es "Hay que ir... Irse a tomar por culo". Que en el fondo no les sorprendería que tras cientos de "Córtate el pelo, que así estás feo", recibieran una hostia al grito de "Cómete ésta hostia, que así estas más guapa". Que cuando varios compañeros de clase se rapan y miran hacia el peludo de la clase y dicen "Ahora te toca a tí", lo que están deseando es que eso mismo se los diga un hombre a punto de ensartarles analmente al punto de que, cuando acabe, te quedes pegada a su miembro viril y parezcas un polo de chocolate humano. Y podría estar así toda la entrada, cagándome intensamente en sus muelas, pero tienen suerte de que sea una persona que cree que hablando se entiende la gente. No obstante, no se piensen que voy a endulzar mis palabras (esa es otra lección que deben aprender, pero entiendo que siendo borregos siguiendo el liderazgo del qué dirán y de las convenciones sociales sólo pueden asimilar las hostias de una en una, así que ese asunto lo dejaré para otra entrada).

Vamos a ver: ¿qué cojones les importa a ustedes que yo tenga pelo largo y barba, que mis amigos sean peludos "como yo", que una persona lleve orejas de gato, que otra vaya con un vestido hecho de carne a recoger un premio...? Esas personas son las únicas que deciden sobre sí mismas, las que definen su todo, y ustedes no tienen ningún derecho a censurarlas o minar su autoestima de ninguna de las maneras. ¿Que ustedes quieren ser buenos corderitos y ajustarse a los cánones que la sociedad impone arbitrariamente? Perfecto, pero respeta a los que creemos que esa mierda no es para nosotros. El trato es: ustedes nos dejan vivir y nosotros haremos lo propio. Respeto mutuo. Y si no, no te extrañe que un día te lleves una hostia. ¿Quedaremos como los malos? Probablemente, pero eso (a mí, al menos)  no me parará. Porque ya está bien, que una cosa es tener una opinión y otra cosa es acosar y machacar al diferente. Que dais asco, dolor de cabeza y cáncer de huevos. Métanselo ya en la cabeza, cambien el chip y así se ahorran los problemas.

Pues bien, creo que ha quedado clara mi opinión y mi crítica a esa clase de gente. Ya es hora de que crezcamos y aprendamos a respetar. Dejemos de seguir al rebaño, quitémonos los cencerros y aprendamos a ser personas en vez de ovejas. No es tan difícil. Aunque bueno, si insistes en seguir comiendo hierba, luego no te quejes si te comes una mierda accidentalmente.

martes, 1 de septiembre de 2015

The Voice Of Truth Nº 26: ¿No estamos mayorcitos ya?

Buenas a todos y bienvenidos una vez más a la sección central de éste blog. Hace un par de años que éste blog lleva la verdad más como un nombre que como una bandera. Hoy espero que los lectores más antiguos del blog recuerden por qué ésta sección era la que reinaba y a los más neófitos que se han alimentado de Críticas del Mes vean que éste servidor puede abarcar mucho más que simples temas de actualidad. Los humanos (o al menos nuestra especie, los Homo Sapiens) llevan correteando unos 190.000 años por la Tierra. De acuerdo, en comparación a la edad que tiene nuestro planeta es una cantidad irrisoria. Y no hablemos ya de otros conceptos cósmicos como nuestro Sistema Solar o la Vía Láctea. Pero eso no me impide preguntar tanto a mi propia persona como al resto del mundo una cuestión que probablemente no se haga o tenga una respuesta mucho más clara y tajante que la que yo daré en ésta entrada: ¿Puede crecer nuestra especie hasta una fase "adulta" o nos quedaremos siempre como "niños" descontrolados?

Como ya comenté en una entrada reciente, la gente tiende a pensar que somos malvados por naturaleza y que debemos ser controlados y reprimidos porque si nos dejáramos llevar por nuestros impulsos, reinarían el caos y lo que los medios y los poderosos quieren que entendamos por "anarquía". Para explicar por qué pienso que éstas afirmaciones son erróneas, voy a poner un ejemplo sencillo pero, en mi opinión, aplastante: Imagina que tienes una hija llamada Humanidad. La quieres con toda tu alma y no dejarías que le pasase nada a cualquier precio. Como niña que es, quiere experimentar y eso a veces implica que se pondrá en peligro. ¿Tú qué haces, como preocupad@ padre/madre? Evitas que se acerque al peligro y la apartas del mismo, sin  darle más motivo que el de "Ésto está mal" o "Te harás daño" durante años y años, hasta que crece. La niña, que ahora es una linda muchacha, empezará a repetirse dogmáticamente las mismas enseñanzas que tú le has proporcionado, reaccionando con miedo, desaprobación o asco cosas que no conoce y que podrían resultarle beneficiosas. Sus ganas internas de probar lo desconocido le atormentarán, le destrozarán por dentro hasta que un día haga algo muy, muy grave en un intento de liberación personal. ¿Entendemos ahora que esos impulsos, ésa "maldad" que todos tenemos supuestamente, no es más que nuestra curiosidad que desea ser satisfecha y que podemos evitar que nos dé problemas dando una explicación lógica y usando la cabeza en vez de prohibir y reprimir?

Estamos empeñados en no dejar crecer a la humanidad, en no avanzar como especie, en seguir funcionando por el sistema de recompensa o castigo. Y todo por las ansias de poder y control de unos pocos que están podridos por dentro. Yo creo que es hora de que demos un paso adelante, que cambiemos el chip, que cambiemos la torta en el culo y el qué dirán por el diálogo y el uso del sentido común. Si en algún momento pensamos en hacerle el mal a otro, no digamos "no lo hago porque está mal, porque la sociedad y las fuerzas del orden me castigarán"; digamos "no lo hago porque le haría daño a la otra persona". Con ésto no quiero decir que vivamos bajo el egoísta lema de no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a tí, sino que miremos por el prójimo igual que miramos por nosotros mismos. No hablo de que todos seamos amigos y nos llevemos bien, eso es implosible. Hablo de que seamos amables, de que cedamos el paso, que nos tratemos con buenas maneras y se dialoguen los posibles problemas que pudiesen haber. Les puede sonar a utopía, que eso es imposible porque el hombre no piensa más que en sí mismo, pero pienso que es posible. Sólo hay que dar el paso.

Piensa global, actúa local. Tú eres bueno con los tuyos, los tuyos son buenos con los suyos y así todos formamos una cadena de buen rollo que nos permitirá romper con los lastres morales que llevamos arrastrando durante miles de años. Propongámosnoslo, intentémoslo. Dejemos de pensar que el ser humano es una raza autodestructiva y egoísta (que es lo que los poderosos quieren que pensemos). Pensemos en que no cuesta nada tener buen rollo, que no es difícil mantener nuestras auras limpias si todos hacemos un esfuerzo para cambiar la situación. Demostremos que no necesitamos que estén detrás de nosotros amenazando continuamente con castigos y recompensas. Demostremos que nuestra especie puede crecer y llegar a esa adultez que continuamente se nos niega.

Hoy quiero dejarles una canción que emane buena vibraciones, como espero que ésta entrada haya hecho. No conozco a ningún cantante mejor para dicha tarea que Arístides Moreno. Y qué mejor canción para ésta entrada que una que transmita buen rollo:


Y recuerden...
'Cause nobody can silence THE VOICE OF TRUTH!