Música, mi colega

Chacho, ¿qué hora es?

jueves, 31 de diciembre de 2015

¿Cuál será el futuro del blog?

Antes de continuar leyendo y en homenaje a quien me metió en este mundillo, recomiendo reproducir esta canción mientras leen la entrada como apoyo auditivo del mismo. 

Muchas gracias.
Antes de acabar el año, quiero dejar una pequeña reflexión aquí para aquellos que sigan mi blog y, por supuesto, para mí mismo como autor de su contenido. The Voice of Truth IS HERE! lleva, en el momento en el que se redacta esta entrada, tres años y medio online. Para aquellos que no deseen hacer un extenso trabajo de arqueología internetera, les digo a grandes rasgos que la página surgió a través de otro blog, El Blog de Sarman, que cesó su actividad desde Abril de este mismo año. Cuando conocí al artífice del mismo  (¿a que no adivinan quién es?), creé este sitio como vía de escape para esas situaciones funestas que rodeaban mi vida personal por aquel entonces. A través de él conocí a otros buenos amigos, como son David, Caslo, Aarón, Christian y Andrei (algunos ya conocidos con anterioridad, pero no tendría la amistad que hoy me une a ellos gracias a él) e incluso algunos se hicieron un blog propio después (¡¿QuéPasaCaslo?!, El Jardín del Kuso, El Común de los Mortales y Black Corner, entre otros autores y blogs que no vienen al caso). Durante el año 2013, éramos una comunidad activa que se pasaba todo el día haciendo entradas e, incluso, picándonos entre nosotros mediante entradas, cada uno a su buena manera. Sin embargo, esos tiempos pasaron. No porque haya malos rollos, nada más lejos de la realidad. Lo que ha pasado es que ahora muchos tenemos obligaciones que nos alejan de éste, nuestro reino.

Éste año 2015 he presenciado cómo Alex Sarman, en pos de su sueño, declaró el cese de la actividad de su blog. He presenciado que quien fuera el más activo de todos nosotros, Caslo, tampoco puede subir material porque se halla trabajando de lo que más le gusta y eso le quita una pasada de tiempo. Con el panorama de esta guisa, el único en activo de la anteriormente conocida como Comunidad Blogger es un servidor. Y ni siquiera puedo subir todas las entradas que me gustaría, pues los estudios me están asfixiando como nunca antes lo habían hecho. Todo esto me lleva a plantearme seriamente la siguiente pregunta:

¿Y ahora qué va a pasar?

Una parte de mí siente como si me estuviese aferrando al único trozo de mi pasado que me queda sólo por lo que significa para mí más que por la verdadera utilidad que éste tenga realmente. El momento de fama de VOT Is Here! y de Forelli por internet ya pasó hace mucho tiempo. La cantidad de visitas que tengo en cada entrada no es, ni de lejos, la misma que tenía hace uno o dos años. Mis contenidos quizás no suscitan el mismo interés de antaño. La gente a día de hoy no tiene el tiempo ni la concentración suficientes para pararse a leer una entrada larga, y mucho menos tan densas y llenas de texto como hago yo las mías. Vivimos en una época donde todo tiene que ser rápido: la gente prefiere ver películas antes que leer cómics o libros, prefieren mandar un WhatsApp antes que hacer una llamada de teléfono o prefieren tener sexo vacío antes que amar de verda a alguien. Y por mucho que me duela y me niegue a ser igual que el resto, he de aceptar que no puedo mover una montaña yo solo.

Pero otra parte de mí, más grande, con más poder y con las bases mejor asentadas, no ve problema en que el blog siga existiendo. De hecho, agradece que haya llegado hasta el punto donde está, con una salud envidiable y con mejor aspecto que nunca. Me enorgullece sobremanera el hecho de que probablemente cierre el año con la nada envidiable cifra de 60.000 visitas y de que, si bien no hay muchos lectores asiduos de mi blog (la gran mayoría no para quieta y lo ven una vez cada X tiempo), hay muchos que saben de su existencia y a día de hoy sigue motivando a muchos para crear sus propios blogs (un ejemplo es el blog de mi amigo Eduardo Ortega, Austriaco Enfurecido). Pocos placeres hay en este mundo para mí como el desvelar mis conocimientos sobre Blogger a una persona que de verdad quiera iniciarse en ésto. Y no hay nada que me guste más que escribir cuanto, como y cuando y de lo que me dé la gana, función que éste, mi viejo amigo, ha cumplido de sobra todos estos años.

Entonces, ¿cuál es la respuesta a la pregunta de arriba? ¿Qué va a pasar con el blog? Pues que no cerraré el blog ni dejaré de publicar contenido, pero me lo voy a tomar con muchísima más calma. Seguiré haciendo las Críticas del Mes según pueda, subiré entradas especiales de las mías conforme vaya teniendo tiempo y trataré de darle unos buenos cuidados (mantenimiento, actualización...) conforme el tiempo me lo permita.

Como lo leen: The Voice of Truth Is HERE! no cierra. Seguiré adelante aunque tenga una menor periodicidad y una menor cantidad de lectores. Parafraseando el título de la primera peli en la que Van Damme se lució como el mayor abrepatas de los 90: "Retroceder nunca, rendirse jamás".

Dicho ésto, muchas gracias por el interés mostrado al leer completa esta poco habitual entrada y disfruta de la nochevieja.

Feliz 2016.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

La Crítica del Año (2015)

Normalmente hago este tipo de entradas con el año nuevo ya vigente, pero esta vez quiero quitármela de encima para poder dedicar la primera semana de Enero del 2016 a estudiar para mis próximos exámenes. Además, y en contra de lo que los lectores más veteranos (los que precisamente han motivado el cambio que tanto el blog como yo mismo estamos experimentando) puedan creer, no seguirá la estructura que han seguido las demás Críticas del Año. Para los que por vez primera estén navegando por aquí o no lleven mucho tiempo leyendo, estas entradas especiales solían traer en su interior cuatro o cinco imágenes sobre variados temas que me han ido haciendo reflexionar o me han disgustado a lo largo del año y hablar brevemente sobre mi opinión al respecto. En ésta ocasión, me limitaré a crear un buen bloque de texto de los míos hablando sobre el ya casi pasado año 2015 desde un punto de vista personal, lo que he ido aprendiendo durante el mismo y mis reflexiones a grandes rasgos sobre el panorama de hechos que han ido cayendo a lo largo del año. Hecho ya este pequeño aviso para navegantes, entramos en materia.

A decir verdad, empecé el año bastante bien y lo estoy acabando de igual o mejor manera, si bien el trayecto entre ambos puntos ha sido, cuanto menos, escabroso. No me han faltado satisfacciones y no creo que haya sido un mal año, nada más lejos de la realidad, pero mi vida "amorosa" me ha dado varios golpes buenos. De hecho, tan pronto como en época de exámenes de Enero, mis desdichas con Wonder Woman me causaron fuertes dolores en el pecho que se han ido manteniendo de forma irregular a lo largo del año (producto de una costocondritis, inflamación de los cartílagos que unen el esternón con las costillas, causado aparentemente por nervios o malas posturas). A partir de ahí y hasta hace unos meses, me enamoré de otra persona con la que hablaba a diario pero que, por razones que ya han sido expuestas en éste blog, no funcionó. Algunos dirían que fueron siete meses tirados a la basura, pero yo no lo creo así, pues disfruté el camino y el final del mismo me enseñó una lección que no había sido capaz de ver durante ni más ni menos que seis añazos. Pero tengo que admitirlo, pues no soy ya alguien que peque de orgulloso: dolió. Y mucho. Otra cosa es que con el paso del tiempo me haya hecho más fuerte mentalmente y lo lleve mejor, pero dolió.

Por otra parte, este año me he superado a mí mismo, he realizado pequeños proyectos que me hacen soñar con ganas y luchar con optimismo por mis metas. Sin ir más lejos, escribí y dirigí mi primera obra de teatro íntegra. Y no sólo eso, sino que la hice en inglés. Y con un tiempo límite. Sufrí como un cabrón, pero valió la pena. Echaba de menos actuar y he comprobado que me gusta dirigir. En su momento agradecí a todos aquellos que estuvieron a mi lado, de una forma u otra, para sacar el proyecto adelante, y siempre lo estaré, a pesar de que algunas de esas personas ya no estén en mi vida (algunas porque han tomado caminos distintos, otras porque han querido apartarse voluntariamente). Tengan por seguro que la subiré aquí para que la lean en cuanto esté traducida al español. Traducción que hago yo mismo, asi que paciencia. También he conocido a personas maravillosas que ya llevaban a mi alrededor un buen tiempo pero que no había entablado conversación con ellos y he reforzado lazos de amistad que se habían aflojado por tal o cual motivo. Y sobre todo, he aprendido un montón de todo lo que me ha pasado, tanto lo bueno como lo malo..

A pesar de que soy una persona que está a lo suyo y no tiene esa inquietud continua por estar mirando noticias (más que nada, porque no me fío ya de ningún medio), no estoy ciego, ni sordo, ni mudo. A nivel nacional, el PP ha hecho de las suyas de mil y una formas: la Ley Mordaza, cientos de casos de corrupción dentro de sus filas, salvajes recortes en Educación y Sanidad entre otras cosas, el montaje de pozos petrolíferos sin éxito en nuestras costas a pesar de que la gran mayoria de canarios se mostró en contra, un presidente que no sabe decir más de tres palabras cohesionadas adecuadamente en público y que no se atreve a dar la cara en los debates...  Y aun así, no sé cómo se las han apañado para volver a sacar mayoría en las Elecciones Generales celebradas hace poco más de una semana. De acuerdo, no es ni mucho menos absoluta y de momento no tienen el poder que tenían en la pasada legislatura, pero sigue dando qué pensar, en lo manipulada que está la gente y en la poca memoria histórica que tienen. Fuera de nuestro territorio, tenemos a la Merkel y al FMI dando por culo guerra a toda Europa, a Estados Unidos e Irlanda declarando legal el matrimonio gay, un resurgimiento de la islamofobia a nivel mundial a raíz de dos atentados en Francia... Y todo ésto a bote pronto y obviando todas las machangadas de polémicas interneteras como el reciente fallo del humorista Steve Harvey al declarar a la ganadora de Miss Mundo.

¿Qué tengo que decir al respecto? Que nada me sorprende. Que el mundo lleva tanto tiempo nadando en esa piscina de mierda estancada en la que ellos mismos se han metido que ya cualquier cosa no es sino un chapoteo más que salpica más o menos que el anterior. Que a pesar de que uno vaya predicando y actuando como le gustaría que el mundo en general actuase, poco puedo hacer si estoy solo. Que mi voz no será callada, pero tampoco la voy a gastar gritándole a la nada. Que por desgracia el sistema que tanto odio me tiene atrapado dentro de sus redes, que me extirpan mi tiempo cada vez más y que espero quitarme de encima según me sea posible, porque aunque el sistema no lo quiera, Pandeimos Avanza.

Con éstas palabras les dejo para disfrutar de lo que queda de año y de vacaciones de Navidad. Pronto nos veremos, con más energías y más contenido. Muchas gracias por estar ahí, querido lector, Hasta pronto.

lunes, 21 de diciembre de 2015

La Crítica del Mes (Diciembre 2015): El mundo se ha vuelto un lugar frívolo... O eso es lo que quieren que creamos

Estoy bastante harto de que todos los días se repita la misma cantinela: "el hombre es malo por naturaleza", "homo homini lupus", "no te puedes fiar de nadie, el mundo es cruel" y otras frases similares que la gente asume como verdades indiscutibles sin cuestionarlas ni un momento. De hecho, parecen disfrutar con el juego de la puñalada por la espalda, con el macabro baile de máscaras, con la burda farsa del daño ajeno. Y yo, horrorizado testigo de toda esta vorágine moral descendiente, me pregunto: ¿Por qué? Y yo, asqueado por la situación, me cuestiono: ¿cómo hemos llegado a ésto? Y yo, imbuido en la furia más primigenia, grito: YA ESTÁ BIEN. No tengo por qué tolerar un adoctrinamiento tan machacante, descarnado y cruel. De acuerdo, los accidentes y la mierda pasan y hay personas en el mundo cuyos valores son paupérrimos en el mejor de los casos, pero nada de eso justifica que nos aislemos y encerremos en nosotros mismos. Ninguna cárcel es buena, y las mentales son las peores de todas. Como ser humano que desea libertad, vuelvo a gritar: YA ESTÁ BIEN.

Uno de los axiomas que llevo intrínseco en mi existencia es que las cosas que se rompen se arreglan si se puede. Y en realidad se puede, pero la gente no quiere. Es mucho más fácil encerrarse en sí mismos, hacerse una piedra y ocultar las emociones de uno en un baúl donde nadie pueda siquiera alcanzarlas. Y sí, es fácil, pero también es cobarde e infantil a más no poder. ¿Por qué insistimos en ser niños morales con miedo a que cualquiera de nuestros compañeros de patio sea un abusón que nos estalle nuestro globo preferido? Compartamos nuestros juguetes, juguemos juntos. Si hay alguien que nos traiciona pues no confiamos más en él, pero no es necesario que paguemos todos juntos por pecadores. Además, si todos cambiásemos el chip y dejásemos de un lado la paranoia leviatánica y hobbesiana que gobierna el mundo, no tendríamos la necesidad de desconfiar de nadie, pues todos buscaríamos el bien común sin tener que dañar a nadie. Y hablando de infancia, ¿quienes son aquellos que nos meten en la cabeza continuamente que nuestra especie es un nido de víboras en busca de una nimia bajada de guardia para inyectarnos su veneno? Venga, les dejo que piensen un rato.

...

Venga, que ustedes pueden.

...

Lo tienen en la punta de la lengua, vamos.

...

...

...

Oh, vamos, ¿no les viene? Pues dejen que lo diga yo. Son todos esos políticos, banqueros, empresarios y elementos esperpénticos que mueven el mundo. Esos que ostentan un poder antinatural sobre el resto de la humanidad y que saben que nosotros les bajaríamos los humos unidos si no hiciese nada para evitarlo. ¿Y cómo lo hacen? Fomentando la desconfianza, el individualismo más descarnado y el sálvese quien pueda más rastrero posible entre los que nos encontramos a su merced ante las reglas que ellos mismos han puesto en su juego. Piénsenlo. Si esas mismas personas consiguieron que temiéramos la ira de un ser omnipotente protagonista de su propio compendio de libros plagados de errores de continuidad hace miles de años, no duden que ahora pueden usar técnicas más avanzadas para llevarnos al matadero haciéndonos pensar que nos advierten por nuestro bien. El falso miedo a nosotros mismos, a nuestros hermanos, es lo que hace que ellos vivan sin preocupaciones. El hecho de que gracias a ellos no seamos capaces de confiar en el resto les llena de orgullo y satisfacción, como diría Juan Carlos de Cojón Borbón, al ver que tienen al "ganado" bajo su control. Y esto se tiene que acabar YA.

Debemos unirnos todos y comenzar a actuar por el bien común en vez de por el beneficio propio. Es prioritario dejar de pisotearnos en búsqueda de una gloria solitaria y vacía e ir juntos, ayudándonos en lo posible y alegrándonos por el prójimo en vez de envidiarle y lastrarle. En nuestras manos está cambiar la imagen que tenemos de un mundo frío y cruel con nuestro cariño y nuestras mejores intenciones. Además, es totalmente inútil hacer lo mismo una y otra vez esperando que los resultados sean diferentes. Ser unos egoístas malnacidos no ha servido de nada hasta ahora. ¿No ven que ya va siendo hora de cambiar el chip? Y para que ésto funcione, debemos poner todos de nuestra parte. El cambio empieza desde uno mismo y va extendiéndose hacia afuera como las ondas de una red WiFi. Abrámonos a nuevas opciones, no tengamos miedo a lo desconocido. Apartemos a un lado los pesados lastres del ponzoñoso pasado que nos matan lentamente. Abracemos el futuro. Porque no debemos dejar que los de arriba nos manipulen, acabemos con la obsoleta imagen de frialdad y desconfianza en todos.

¡Que te den, misantropía!

viernes, 13 de noviembre de 2015

Consejos para crear apodos (tanto para uno mismo como para otros)

Si hay algún neófito que nunca haya entrado a mi blog y ésta es, por algún casual, la primera entrada escrita por mí que jamás ha leído, me veo en la obligación de ponerle en contexto: Éste lugar que ves aquí fue creado en el 2012 con el objetivo de liberarme de aquellas cosas que pasaban en mi vida. Y claro, hay muchas veces que en ésta sociedad donde la barrera entre la corrección política y la censura es prácticamente inexistente. Mucha gente puede sentirse ofendida si hablas abiertamente sobre ella, sobre cualquier tema que le toque directa o indirectamente e, incluso, si siquiera haces mención a sus nombres. En mi caso yo vivo bajo un lema que es el siguiente: "El que se pica, ajos come". No sé ustedes, pero por mi experiencia propia es como son las cosas. Pero como soy totalmente consciente de que el mundo no piensa igual que yo y como lo más conveniente para todos es evitarse cualquier tipo de problema legal, quiero hablarles sobre el noble arte del sobrenombre.

No les voy a dar pasos a seguir ni les voy a dar una fórmula única para encontrar los mejores apodos, éso depende del arte de cada uno (aparte, ¿me ven a mí con cara de Paulo Coelho?). Sin embargo, conviene mucho tener en cuenta ciertos factores para encontrar un apodo trabajado con el que quedemos satisfechos. Partiendo de tres ejemplos míos (Marco Antonio Di Forelli, Joshy Pig y Miércoles), voy a darles unos pequeños consejos para conseguir que un mote sea reconocido al instante, impactante y duradero.

  • Observa. Ya sea contigo mismo o con los demás, darte cuenta de su idiosincrasia particular puede ayudarte mucho a la hora de encontrar un seudónimo. Cualquier cosa vale, desde el más mínimo rasgo de su aspecto físico (en el caso de Joshy Pig, su nariz tiene una forma muy porcina) hasta un completo esquema psicológico (Miércoles lo odia todo). También puede servir elementos externos a ella como su casa, su familia... La imaginación es el límite.
  • Aumenta tu cultura popular y general. En la zona donde vivo (la zona noroeste de Gran Canaria), la mayoría de los motes suenan ridículos y vienen de simples experiencias que son humillantes para los que los reciben la mayoría de las veces. Sea cual sea el motivo por el que has decidido rebautizar a una persona, trata de que no sea ofensivo... O al menos, no veladamente. Tanto para evitar eso como para hacer lo propio con esos motes barriobajeros genéricos de los que estoy hasta el condensador de fluzo, conviene enriquecer nuestra mente. Leer, ver películas, navegar por las redes con el simple objetivo de alimentar nuestro conocimiento. Cualquier cosa que te haga salir de cosas como el Titi, el Wosu o cualquier mierda de ésas (el apellido Forelli viene de la saga Grand Theft Auto, Joshy Pig proviene tanto de la serie de animación Peppa Pig como del dinosaurio Yoshi y Miércoles de las películas de La Familia Addams).
  • No los fuerces. Deja que vengan solos. En mi caso, mi apodo me vino a la cabeza instantáneamente debido a que por aquél entonces tenía en Facebook a un individuo llamado Tommy Vercetti Forelli y recuerdo que el apellido Forelli se me quedó grabado tan a fuego en la mente que fue lo primero que salió al hacer la cuenta desde la que les escribo hoy día. Los mejores inventos nacen a través del accidente. Y si no, que se lo digan al que inventó los rayos X.
  • Trata de no ser demasiado evidente. La mejor forma de evitar los problemas legales (en caso de que no sea una persona con la que te lleves bien) es sostener un apodo bajo múltiples pilares ocultos. Mostrar todas las cartas al público te puede acarrear más de un disgusto, a pesar de que yo mismo sea partidario de hacer las cosas así. Dicho ésto, trata de que los dichetes que pongas no sólo sean discretos a la par que llamativos (cosa harto difícil, he de admitir), sino que no se basen en una sola faceta. Una buena casa se vendrá abajo si no tiene buenos pilares.
  • Asegúrate de que el apodo tenga fuerza. Ésto sólo lo podrás saber a través del método de ensayo y error. En mi caso, tuve suerte de que Forelli fuera un nombre lo suficientemente esplendoroso como para no tener que hacerle ninguna modificación en estos tres años que llevo esgrimiéndolo. Otras veces tendrás que exprimirte la cabeza, pero ya verás que el trabajo duro da sus frutos.
Visto ya los puntos, y con el objetivo de ilustrar cómo se aplican mis consejos a los nombres que invento, voy a dar una visión esquematizada de cómo uno o más de los consejos (no siempre se aplicarán todos) a los tres que he mencionado en ésta entrada por orden de creación:

  • Marco Antonio Di Forelli, el primero de todos. 
    • La observación fue un elemento fundamental, pues el apellido viene de un usuario de FaceBook anteriormente mencionado.
    • Más tarde, averigué que los Forelli son una mafia italoamericana de los GTA, por lo que queda más que patente que la cultura popular y/o general se aplican.
    • La comparación vino en un momento en el que necesitaba un nombre para crear una cuenta en la que fuera mayor de dieciocho.
    • El apodo demostró tener tanta fuerza como para seguir siendo usado tres años después como si fuera mi nombre o incluso más.
  • Joshy Pig.
    • Era mi mejor amiga desde el colegio, por lo que tuve tiempo más que suficiente para observar.
    • Era fan de Yoshi (la mascota de Super Mario) y por aquél entonces la serie de Peppa Pig estaba de moda.
    • En algún momento, mi cerebro hizo la conjunción. Después de realizar el logo, todo fue solo.
    • El que no sabe qué hay detrás del mote, sólo verá un photoshop barato de un pive de 16 años. Para los que saben la historia, hay toda una simbología detrás.
    • No fue el primero que tuvo, pero se ha quedado de tal forma entre mis congéneres que incluso gente que anteriormente estaba a su alrededor le ha llegado a llamar así accidentalmente en mi presencia.
  • Miércoles.
    • Desde un primer momento la tenía más que observada.
    • La comparación con Miércoles Addams, la hija mayor de la Familia Addams, siempre estuvo ahí y era demasiado perfecta como para dejarla pasar.
    • Hay varias razones por las que ése nombre le viene que ni pintado.
    • Anteriormente le apliqué un nombre que nadie entendía. Ahora con éste parece ser que la cosa es distinta. El tiempo dirá.
Ésto es todo lo que puedo aportarles buenamente. Espero que sea suficiente y que, a partir de ahora, consigan un mejor resultado a la hora de hacer alegorías con la gente. Para cualquier duda, tienen la caja de comentarios. No tardaré nada en ver el mensaje y contestarlo.

Buenos días y hasta más ver, que son señas de volver.

domingo, 8 de noviembre de 2015

La Crítica del Mes (Noviembre 2015): Cómo me toca los huevos la red social de la camarita

Vivimos actualmente en una era donde la inmensa mayoría de los que habitamos éste planeta (si bien no somos todos los habitantes en peso por los motivos que sean) estamos interconectados gracias a Internet. Hoy podemos hablar fácilmente con cualquier persona que viva a miles y miles de kilómetros de aquí con sólo sacar nuestro teléfono, buscar su contacto y mandarle un mensaje. También tenemos sitios en la red que, a la par que comunicarnos con el mundo, ejercen distintas tareas: Facebook nos permite compartir nuestros álbumes de fotos con todos nuestros amigos, Twitter permite hacer lo que yo hago ahora mismo (bloggear) pero de una forma mucho más compacta y rápida, Telegram permite comunicarnos con cualquiera de nuestros contactos desde cualquier dispositivo electrónico cómodamente (móvil, táblet, ordenador...), y así podemos continuar aeternum. Hoy vengo a hablarles de uno de éstos sitios en concreto. Uno que, a diferencia de los ya nombrados (decepción continua, ya no es lo que era y la mejor opción respectivamente), le tengo un asco inenarrable desde que conozco de su existencia. Me he reído de ella innumerables veces y pienso seguir haciéndolo por los siglos de los siglos. Hablo de la red social hipster por excelencia. Hablo, cómo no, de Instagram.

El logo de Instagram es una mezcla
entre una Polaroid y una Instamatic
de Kodak. Empezando el hipsterío
desde el vamos.
Nace de la mano de los programadores Kevin Systrom y Mike Krieger en San Francisco (California, EE.UU), que sacan la aplicación al mercado el 10 de Octubre de 2010. El concepto tiene tal éxito que poco más de dos meses después alcanza una comunidad activa de un millón de personas. En Julio de 2012, meses después de la compra de ésta aplicación por parte de Facebook (1.000 millones de dólares, casi nada) tiene una comunidad de 80 millones de personas y pasan a ser 150 en Septiembre de 2013. Según los datos proporcionados por varias páginas web, a finales de 2014 tenían nada menos de 300 millones de usuarios. Y creciendo. Y es ahí donde surge la pregunta: "¿Qué es lo que hace tan famosa y especial a Instagram?". Es muy simple: ésta red permite compartir fotos en un formato de 4:3 junto a un comentario debajo de ésta cómo si de una foto tomada con una Polaroid se tratase y, además, te permite aplicar filtros a las fotos para que queden más "cool". A eso hemos de sumarle que cada vez más famosos usan ésta plataforma para subir sus fotos y vídeos para darse publicidad y estar en continuo contacto con sus fans (incluso Dross tiene cuenta ahí, imagínense) y tenemos una mezcla de popularidad perfecta. Ah, y se me olvidaba decir que puedes compartir las fotos subidas por aquí en Facebook, Twitter, Tumblr y Flickr, entre otras redes sociales.

Como bien dije al principio de ésta entrada, nunca he soportado ésta red. La idea de cómo es usada por el 75 u 80 por ciento de sus usuarios (hacerles fotos a su <inserte comida o bebida hipster aquí>, meterle cuatro filtros, diez mil hashtags y publicarla con todo el mundo esperando que la gente les lama el culo) me repugnaba desde el principio y nunca tuve la intención de meterme allí. Sin embargo, yo conocí a una niña de la que no he hablado abiertamente aquí y que desde ahora procederé a llamar Miércoles (por ser de pelo negro largo, piel extremadamente blanca y de que, a pesar de que parezca casi una mujer, es una niña con serios problemas de toda índole). Yo quería mucho a esa niña, a pesar de todo. Me dijo que tenía una cuenta de Instagram donde publicaba escritos de cuando en cuando y claro, Instagram es de ese tipo de mierda elitista en la que tienes que registrarte para poder ver lo que hay dentro. Por tanto, comencé a usar ésta red, a darle una oportunidad para ver qué me podía deparar y qué utilidades podía tener. El experimento fracasó considerablemente, por lo que me limité a subir mierdas y fotos de coña para que se mandaran instantáneamente a Facebook y Twitter y, una vez Miércoles sufrió el trabe definitivo y me echó de su vida, procedí a borrar mi cuenta. Y fue lo mejor que hice después de ver toda la hipocresía y la falsedad que encierra ésta red social, mucho más que ninguna otra que el ser humano haya conocido (y mira que eso es difícil).

Una foto típica del sitio. Interesante,
¿eh? Tanto como ver secarse la pintura.
Tengo muchos motivos que trascienden el simple despecho para repudiar a Instagram. El primero y principal de los motivos ya se ha dicho, que es la superficialidad y el juego de máscaras continuo que se mueve en ésa página. Es, por explicarlo de alguna forma, el equivalente a esas dos mujeres que se encuentran y se dedican a alabarse unas a otras y que según se dan la espalda están despellejándose mutuamente. Otro es el hecho de que está diseñado para propiciar ésto, y podemos verlo en cosas como que si comentas en una foto no se te notifica de posteriores comentarios a menos que se te nombre en ellos, la imposibilidad de descargar los contenidos posteados (ya sean tuyas o de cualquier otro) y que no hay siquiera una opción de chat. ¿Qué quiere decir ésto? Que ésta red pone a cada usuario en una situación en la que son como famosos que comparten sus cosas y que se creen más arriba del pueblo llano, que impide a éstos usar sus "obras" con o sin su permiso (en la línea de gente como Alejandro Sanz o Taylor Swift, mira tú por dónde) y del que sólo quiere sus alabanzas y sus "me gustas" para alimentar su empobrecido ego al darles mierda envuelta en filtros bonitos. No obstante, también nos pone en el papel de acosadores, al poder ver (y mucho más explicitamente que en FaceBook) a qué cosas le dan "me gusta" aquellos a los que seguimos. Vamos, ésta maldita aplicación es el equivalente informático de la prensa del corazón. 

El otro motivo principal que tengo es el diseño y la funcionalidad. No sé cómo describirlo de una manera precisa, pero voy a intentarlo. Ésta red es cómo los hipsters: parece que se ven bonitos y diferentes por fuera, pero de nada que compartes unas palabras con ellos ves que ni son tan distintos, ni tan bonitos y, a la postre, no funcionan demasiado bien. Intentan aparentar ser más de lo que son, parece que saben más de todo pero es pura fachada y a la mínima se quedan locos, tratando de buscar la mejor forma de quedar bien (cosa que nunca consiguen). En mi breve experiencia allí dentro, mi móvil llegó a trabarse de mil y una forma diferentes, todas ellas por culpa de la aplicación. Algunas veces no podía acceder a todas las características de la red porque a la app no le salía de los bytes. Es una de las redes que no sólo ha sufrido lo que yo llamo el Efecto Facebook o Efecto 2010 (trataré de explicarlo en otra entrada, pero básicamente es una hipsterización del diseño que dificulta las cosas más que facilitarlas), sino que se enorgullece de ello y prácticamente lo hace suyo. Como peludo que soy, soy de aquellos que está en contra de lo que muchos llaman "el triunfo del estilo sobre la sustancia" y ésta red es un claro ejemplo de ello. Quiero funcionalidad, no florituras baratas. Y éste problema no es único de Instagram, pero es el que me toca más las bolas debido a su popularidad y sobrevaloración por parte de las masas actuales.

Sí, así es. La odié antes, la odié durante y la odio después de haber estado ahí dentro. Podría resumir todo lo dicho en ésta entrada en lo siguiente: Basura hipster mal programada. Si hay alguno entre mis lectores asiduos que esté pensando en hacerse una cuenta, le aviso desde ya que perderás menos el tiempo tocándote una paja (o haciéndote un dedo) mientras lloras enfrente del espejo al contemplar lo triste que es la vida. Es patético, pero al menos no lo será tanto como todo lo que hallarás ahí dentro y, además, será mucho más sincero. Ahora que me paro a pensar, entiendo por qué Miércoles está allí dentro. Allí tiene toda la admiración (falsa, por supuesto) y amistades (¿hace falta que ponga otro paréntesis aclaratorio?) que fuera no tendrá porque ella misma se encarga de minarlos. Y yo no estoy ahí por todo lo contrario. No pretendas encerrar a Forelli en ese mundo. No sólo se reirá de tí desde dentro, sino que te apalizará por fuera. Que me haya vuelto más pacífico no quiere decir que no me cague en la puta madre de quien se lo merezca. Y tú, Instagram, te mereces una gran cagada en la boca.

PD: Para esos pocos acólitos de Miércoles, les comento que me la suda enormemente que estén aquí para correr y chivarse. A ella se la sudará mares y a mí también. Mío es el dicho de "Quien se pica, ajos come" y es por ello que si ustedes por un casual se han escandalizado es porque no he dicho otra cosa que no sea la verdad. Nunca me he callado por gente como ustedes y no voy a comenzar ahora.

domingo, 11 de octubre de 2015

La Crítica del Mes (Octubre 2015): Palabras traperas

Si es usted habitante de Gáldar o Santa María de Guía o no es de allí pero pasa bastante tiempo por esos lares, ésto que le voy a contar no le será desconocido. Hablo ni más ni menos de la manía que tiene cierta parte de la población de éstos lugares (y de todo el mundo, no nos engañemos) de hablar o, mejor dicho, criticar a otras personas a sus espaldas y muchas veces sin conocerles siquiera. Y no sólo eso, sino que los rumores se extienden como una enfermedad venérea sin control de ningún tipo. Parece ser que el boca a boca es un acto tan cotidiano como puede ser comer, dormir o mesarse la barba. Citando al Kuso, gran amigo mío, éste fenómeno se puede resumir en una sola frase: "Si tú te tiras un pedo en la esquina más remota, lo sabrá toda Guía en menos de una hora... Y para colmo te mirarán mal". Ya ésta actitud per sé es más que reprochable y no necesita de mayor profundidad en su análisis. Pero yo hoy quiero hablar largo y tendido de ésto. ¿Por qué? Porque me parece de lo más feo, intrusivo y desconsiderado que una persona puede hacerle a otra.

Primero, porque lo que haga y deje de hacer otra persona no es asunto más que suyo y las otras personas que estén involucradas en ello. Por tanto, ¿a asunto de qué tiene que enterarse todo el maldito barrio? De hecho, éste tipo de personas luego suelen quejarse de que la gente es chismosa y no deja vivir a los demás, a lo que yo digo: Señor o señora, no se queje. Básicamente porque usted es parte de la cadena de miseria y pobreza emocional que supone éste acto. Probablemente también se escude en dichos como "no hagas lo que no quieres que te hagan a tí". Dichos que no sólo pienso que conllevan una represión retroactiva, sino que éstos individuos no cumplen ni a la de tres. No suelo usar ésta palabra muy a menudo, pero eso es hipocresía en estado puro. Lástima que un oficio tan bello como el de ser actor en el teatro de la Antigua Grecia de nombre a uno de los muchos tumores infectos y lleno de pús que pudren éste mundo. A todo ésto, vuelvo a preguntar: ¿Qué les interesa la vida de los demás? ¿La de ustedes está tan vacía que tienen que hacer de la de los demás su telenovela particular? ¿Se sienten tan insignificantes y vacios que tienen la imperiosa necesidad de ejercer ese maligno y corrosivo poder? ¿O es algo que se lleva en los genes? Explíquenme, porque mi tocada pero extrañamente sana cabecita no entiende siquiera el motivo que impulsa a ésta gente a relegarse a ser una cámara con retinas.

Luego, ésta práctica suele hacerle la vida imposible a aquellos sujetos de los que otros se dedican a esparcir los entresijos de su vida. En la mayoría de veces porque éstas personas, ya sea por el efecto teléfono o por su escasa capacidad de comprensión de los hechos, tergiversa los hechos que ha presenciado al contarlo a otras personas. Luego, éstas personas enrevesan aún más los hechos cuando se los cuentan a otras, y así hasta hacer una montaña de un minúsculo grano de arena. Si por algún motivo andan ustedes espesos y no han entendido lo que quiero decir, se lo explico con un ejemplo: imaginen que estoy de fiesta con una persona que es amiga mía y tiene pareja. Al tener cierta confianza, pues ambos nos gastamos bromas y eso. Una de éstas personas ve una de éstas situaciones y empieza a contar que estuvimos muy cariñosos. De ahí, otros dicen que estamos enrollados y así hasta que probablemente el novio de mi amiga se enfade y vaya a plantarme la mosca. ¿Y todo por qué? Porque un entrometido que no tiene ni puta idea habló de lo que ni sabía ni le competía. Y la verdad es que eso es lamentable. Miles y miles de años de evolución y progreso tecnológico, filosófico y social para que nos comportemos como en la maldita Edad Media. Ya nos vale.

Por último, siempre he considerado que hablar y criticar por la espalda es una fealdad nivel Sardina. Quizás sea por mi forma de ser, o por la educación que recibí, o por reflexiones posteriores que me he hecho ya siendo adulto, pero mi lógica es que si tengo un problema, lo hablo con aquél que lo tiene conmigo, no guiarme por lo que puedan decir otras bocas. Aunque tengan la mejor intención del mundo (que se lo agradezco de ser así), prefiero no "fiarme" de terceras personas e ir directo al grano. Ya si la otra persona quiere hablar o no queda a su elección, pero no será por no haberlo intentado. Una cosa que he aprendido en la vida es que hablando se entiende la gente, y que no hay nada como sentarse a dialogar para que fluyan las buenas vibraciones. Y nada voy a solucionar hablándolo con otros. Y dios me libre de recurrir a algo tan rastrero como difamar a alguien a través de habladurías. Dios me libre siquiera de malgastar un segundo de mi vida haciendo el mal a nadie, aunque piense que se lo merezca. La vida no es un maldito libro de Canción de Hielo y Fuego, a ver si queda claro. Guardemos los puñales y ofrezcamos la mano. Tiremos el veneno y ofrezcamos agua pura y cristalina.

Poco más puedo añadir al respecto. Sólo puedo aconsejar a mis lectores que tengan cuidado con las gente de la que se rodea, pues el menos sospechado podría estar filtrando información como si fuera aquello un Wikileaks edición Noroeste. Lo digo porque lo he vivido y recientemente. No digo que no hablen con éste tipo de personas, no siempre tienen por qué ser unos monstruos sin alma, pero si es preciso tener cuidado y pararles los pies si se están pasando de la raya. Y huye si te dice que tiene familia en el ayuntamiento. Bueno, ahora en serio. Dejémonos de palabras traperas, ¿vale? Demostremos que somos mejores que eso.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Entradillas Forellianas Nº 30: El fin de una etapa

Hoy es un día agridulce para mí. Hoy se cumplió la profecía. Hoy tuve que despedirme de una parte de mí. Tras 7 hermosos meses llenos de todo tipo de emociones, experiencias y aventuras, nuestras aventuras deben parar por el bien del futuro. Me siento triste porque éste momento ha llegado de una forma tan inesperada y tan temprana que me ha cogido de sorpresa, pero alegre porque sé que, aunque estemos lejos, ésto le permitirá llegar a la meta que ella se ha puesto para sí misma. Le queda por delante una carrera de fondo para la que cuenta con todo mi apoyo incondicional. Espero verle cuando la acabe en primera fila, en la mismísima linea de meta.

Es hora de que siga mi camino también. Y no dudes de que te haré sentir orgulloso.

Gracias, te quiero...

Y hasta luego.

martes, 22 de septiembre de 2015

Forelli Opina Nº 2: La superioridad no existe

A pesar de mi visión utópica de la vida y de lo que podría llegar a ser el mundo, he de admitir que la realidad a día de hoy pinta bastante negra. En un mundo marcado por el ansia de subir a la cima y el odio a lo desconocido o a aquello que nos hace daño, hay muchos que toman posturas radicales que no hacen mas que promover ese odio injustificado y muchas veces improcedente. Nos empeñamos en decir que los de tal raza son unos mentirosos traidores, o que el sexo opuesto es inferior al nuestro porque tiene miedo de nuestra superioridad. Alimentamos la desgracia repitiéndonos que la paz es una utopía y que no nos queda más remedio que ponernos en uno de los dos bandos. Y a todo esto, pienso: ¿Por qué no acabar con la distopía, dejar de ver lo contrario como una utopía y empezar a trabajar para hacerlo realidad? ¿Es que no podemos o, por otro lado, no queremos?

Voy a ponerles un poco en contexto: me gusta pensar de mí mismo que no me guío por prejuicios ni opiniones de terceros. Si hay alguien con ideas distintas a las mías, lo que me gusta hacer es hablar con ella, escucharla, intentar entenderla y ver cómo funciona su razonamiento. Eso no quiere decir que siempre lleguemos a un acuerdo, por muy pacífico y "anti-debate" que yo sea (demasiado de ambas cosas, añadiría). Si un razonamiento ataca, daña y humilla a otra persona o a un colectivo (da igual el que sea) con unos argumentos cuanto menos endebles y que caen por su propio peso, no esperes que respete tu idea. Por ponerte un ejemplo, no esperen que comparta una idea que defiende la inherente superioridad de un sexo frente al otro (apliquen ustedes el orden que más rabia les dé) por motivos como "los de tal sexo no pueden ser considerado como humanos por torpes, ya que al pasarse toda la historia metiendo mierda sobre el otro deja claro que todos son carencias" o "los de tal sexo somos superiores a los del otro porque en su condición está el ser inferior". No esperen que comparta tampoco un ideal de superioridad racial que intenta desprestigiar a otras razas con argumentos como "nuestra raza siempre ha estado envuelta en los mayores cambios de la historia y por tanto es la superior" o "tal suceso histórico no pasó porque la historia la escribió tal raza y todos los de tal raza mienten". Si se toman un tiempo y piensan éstos argumentos despacito y con lógica, verán que el viento de la razón hace que éste castillo de naipes sea fácilmente desmontado por los vientos.

Empecemos por lo básico y de ahí vayamos entrando en materia. No hay absolutamente nada que establezca que ningún sexo, etnia o raza sea superior o inferior a otra. No está escrito en los genes, los libros sagrados no son más que reflejos de la cultura de aquellos que los escribieron y ningún mal que se nos haya hecho legitima nuestro odio y nuestros aires de superioridad. No importa lo mucho que te hayan dañado, no importa lo mucho que te enfurezca, nada en éste mundo te da derecho a juzgar a los demás de esa forma. Es precisamente el odio, el intentar justificar de alguna forma que X gente merece ser despreciada y vejada, lo que hace que el mundo vaya tan de culo como va ahora mismo y que la gente piense que el bien es inalcanzable y que sólo podamos luchar por el mal menor. Pero yo digo que se puede hacer. ¿Cómo? Cambiando una de las partes del círculo vicioso del odio y la baja autoestima. Cambiemos el odio por el respeto, la ofensa por el diálogo, el prejuicio por el argumento y la distancia por el acercamiento. No hablo de que todos nos amemos a todos, hablo de que nos dejemos de gilipolleces y aprendamos a ser mejores personas. Nadie es mejor que nadie y ningún argumento (y menos sin fuente ninguna y con falacias a tutiplén) va a darte derecho a perjudicar a la gente. ¿Te quieres cabrear? Cabréate. Sólo es otra señal más de que tu ideología está basada en la furia y en el odio para hacerte sentir mejor porque te falta algo por dentro.

No conseguirás que me cabree contigo, no conseguirás convencerme de que tu postura es válida, no conseguirás que te preste atención siquiera más allá de cuando hablemos de ése tema. ¿Por qué? Porque mientras tú, nazi, fascista, comunista, machista, misándric@ (elige tu etiqueta o inclúyela si no está ahí puesta: _________), estás centrado en odiar y destruir, yo estoy centrado en respetar y crear. ¿Podemos hablar, compartir? Claro, porque yo miro y respeto a cada persona, incluso si no comparto sus ideas. Pero nunca, NUNCA permitiré que pases por encima no de mí, porque puedo con eso y más, sino de gente inocente que no ha hecho absolutamente nada para ser objetivo de tu amargura y dolor internos. Puedes ser mi amigo, mi pareja, la persona que más amo en el mundo, pero no voy a permitir semejante villanía. Los palestinos no merecen tu maltrato, ni los judíos, ni los hombres, ni las mujeres. Parafraseando a Morgan Freeman: "Usted no tiene homofobia, misoginia o misandria. Usted no tiene miedo. Usted es imbécil". Y me preguntarán: "Forelli, ¿a qué viene ésta entrada?". Pues simple: He estado investigando sobre y hablando con cierto tipo de gente y he estallado. Gente a la que quiero me lo ha hecho pasar mal no por sus opiniones, sino por su forma de comportarse ante mí y esa otra ingente cantidad de personas que son duramente juzgados por lo que han hecho unos que, a pesar de haber establecido una cultura, no habla por todos nosotros y menos implica que nuestros genes estén "sucios".

Como regalo de despedida, les invito a buscar por Google el concepto de "falacia" y varios ejemplos de ella. Verán que muchos de sus argumentos se basan en éstas insostenibles prácticas. Piensen fuera de la caja, vean más allá. Dejen de pagar sus problemas con los inocentes. Salgan de sus espirales de podredumbre y bajeza moral. Sean personas. Razonen, y verán que ser feliz con uno mismo y con el mundo no es tan difícil.

sábado, 12 de septiembre de 2015

La Crítica del Mes (Septiembre 2015): Quitémonos los cencerros

Hay algo que me inquieta, que me indigna, que me cabrea. La sociedad en la que vivimos está preocupada... Bueno, más que preocupada, OBSESIONADA por que todo el mundo luzca, vista y se comporte del mismo modo que ellos. Y no hablo ya de su opinión, que eso es cosa de ellos y por tanto no me incumbe. Hablo de que están continuamente detrás de uno, martilleando a la mente ajena día tras día, cada vez que pueden, para que cambie aquello con lo que no está de acuerdo. Es muy probable que muchos de ustedes hayan sufrido de éste problema o, por el contrario, sean parte del mismo. A los primeros: no están solos. Un gran numero de personas sufrimos éste acoso continuo por parte de compañeros de estudios, de trabajo, de amigos de nuestra familia e incluso de la propia familia en sí y no puedo hablar por todos, pero creo que muchos estamos hasta los huevos. A los últimos: MÉTANSE EN SUS PUTAS VIDAS. Así de sencillo, así de claro, así de directo. Estoy harto de la gente como ustedes. Harto de que crean que sólo lo suyo es lo correcto y que yo (por poner un ejemplo) soy una especie de oveja descarriada a la que hay que azotar en la retaguardia continuamente para que vuelva al redil.

Si se han sentido ofendidos, genial. Hay un dicho que para mí resulta ser muy acertado, y es el siguiente: "Quien se pica, ajos come". ¿Qué quiere decir eso? Que la conciencia les reconcome porque saben que lo que hacen está mal. Que saben que la contesta que merecen las bromas de "Hay café... cafeitarse" es "Hay que ir... Irse a tomar por culo". Que en el fondo no les sorprendería que tras cientos de "Córtate el pelo, que así estás feo", recibieran una hostia al grito de "Cómete ésta hostia, que así estas más guapa". Que cuando varios compañeros de clase se rapan y miran hacia el peludo de la clase y dicen "Ahora te toca a tí", lo que están deseando es que eso mismo se los diga un hombre a punto de ensartarles analmente al punto de que, cuando acabe, te quedes pegada a su miembro viril y parezcas un polo de chocolate humano. Y podría estar así toda la entrada, cagándome intensamente en sus muelas, pero tienen suerte de que sea una persona que cree que hablando se entiende la gente. No obstante, no se piensen que voy a endulzar mis palabras (esa es otra lección que deben aprender, pero entiendo que siendo borregos siguiendo el liderazgo del qué dirán y de las convenciones sociales sólo pueden asimilar las hostias de una en una, así que ese asunto lo dejaré para otra entrada).

Vamos a ver: ¿qué cojones les importa a ustedes que yo tenga pelo largo y barba, que mis amigos sean peludos "como yo", que una persona lleve orejas de gato, que otra vaya con un vestido hecho de carne a recoger un premio...? Esas personas son las únicas que deciden sobre sí mismas, las que definen su todo, y ustedes no tienen ningún derecho a censurarlas o minar su autoestima de ninguna de las maneras. ¿Que ustedes quieren ser buenos corderitos y ajustarse a los cánones que la sociedad impone arbitrariamente? Perfecto, pero respeta a los que creemos que esa mierda no es para nosotros. El trato es: ustedes nos dejan vivir y nosotros haremos lo propio. Respeto mutuo. Y si no, no te extrañe que un día te lleves una hostia. ¿Quedaremos como los malos? Probablemente, pero eso (a mí, al menos)  no me parará. Porque ya está bien, que una cosa es tener una opinión y otra cosa es acosar y machacar al diferente. Que dais asco, dolor de cabeza y cáncer de huevos. Métanselo ya en la cabeza, cambien el chip y así se ahorran los problemas.

Pues bien, creo que ha quedado clara mi opinión y mi crítica a esa clase de gente. Ya es hora de que crezcamos y aprendamos a respetar. Dejemos de seguir al rebaño, quitémonos los cencerros y aprendamos a ser personas en vez de ovejas. No es tan difícil. Aunque bueno, si insistes en seguir comiendo hierba, luego no te quejes si te comes una mierda accidentalmente.

martes, 1 de septiembre de 2015

The Voice Of Truth Nº 26: ¿No estamos mayorcitos ya?

Buenas a todos y bienvenidos una vez más a la sección central de éste blog. Hace un par de años que éste blog lleva la verdad más como un nombre que como una bandera. Hoy espero que los lectores más antiguos del blog recuerden por qué ésta sección era la que reinaba y a los más neófitos que se han alimentado de Críticas del Mes vean que éste servidor puede abarcar mucho más que simples temas de actualidad. Los humanos (o al menos nuestra especie, los Homo Sapiens) llevan correteando unos 190.000 años por la Tierra. De acuerdo, en comparación a la edad que tiene nuestro planeta es una cantidad irrisoria. Y no hablemos ya de otros conceptos cósmicos como nuestro Sistema Solar o la Vía Láctea. Pero eso no me impide preguntar tanto a mi propia persona como al resto del mundo una cuestión que probablemente no se haga o tenga una respuesta mucho más clara y tajante que la que yo daré en ésta entrada: ¿Puede crecer nuestra especie hasta una fase "adulta" o nos quedaremos siempre como "niños" descontrolados?

Como ya comenté en una entrada reciente, la gente tiende a pensar que somos malvados por naturaleza y que debemos ser controlados y reprimidos porque si nos dejáramos llevar por nuestros impulsos, reinarían el caos y lo que los medios y los poderosos quieren que entendamos por "anarquía". Para explicar por qué pienso que éstas afirmaciones son erróneas, voy a poner un ejemplo sencillo pero, en mi opinión, aplastante: Imagina que tienes una hija llamada Humanidad. La quieres con toda tu alma y no dejarías que le pasase nada a cualquier precio. Como niña que es, quiere experimentar y eso a veces implica que se pondrá en peligro. ¿Tú qué haces, como preocupad@ padre/madre? Evitas que se acerque al peligro y la apartas del mismo, sin  darle más motivo que el de "Ésto está mal" o "Te harás daño" durante años y años, hasta que crece. La niña, que ahora es una linda muchacha, empezará a repetirse dogmáticamente las mismas enseñanzas que tú le has proporcionado, reaccionando con miedo, desaprobación o asco cosas que no conoce y que podrían resultarle beneficiosas. Sus ganas internas de probar lo desconocido le atormentarán, le destrozarán por dentro hasta que un día haga algo muy, muy grave en un intento de liberación personal. ¿Entendemos ahora que esos impulsos, ésa "maldad" que todos tenemos supuestamente, no es más que nuestra curiosidad que desea ser satisfecha y que podemos evitar que nos dé problemas dando una explicación lógica y usando la cabeza en vez de prohibir y reprimir?

Estamos empeñados en no dejar crecer a la humanidad, en no avanzar como especie, en seguir funcionando por el sistema de recompensa o castigo. Y todo por las ansias de poder y control de unos pocos que están podridos por dentro. Yo creo que es hora de que demos un paso adelante, que cambiemos el chip, que cambiemos la torta en el culo y el qué dirán por el diálogo y el uso del sentido común. Si en algún momento pensamos en hacerle el mal a otro, no digamos "no lo hago porque está mal, porque la sociedad y las fuerzas del orden me castigarán"; digamos "no lo hago porque le haría daño a la otra persona". Con ésto no quiero decir que vivamos bajo el egoísta lema de no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a tí, sino que miremos por el prójimo igual que miramos por nosotros mismos. No hablo de que todos seamos amigos y nos llevemos bien, eso es implosible. Hablo de que seamos amables, de que cedamos el paso, que nos tratemos con buenas maneras y se dialoguen los posibles problemas que pudiesen haber. Les puede sonar a utopía, que eso es imposible porque el hombre no piensa más que en sí mismo, pero pienso que es posible. Sólo hay que dar el paso.

Piensa global, actúa local. Tú eres bueno con los tuyos, los tuyos son buenos con los suyos y así todos formamos una cadena de buen rollo que nos permitirá romper con los lastres morales que llevamos arrastrando durante miles de años. Propongámosnoslo, intentémoslo. Dejemos de pensar que el ser humano es una raza autodestructiva y egoísta (que es lo que los poderosos quieren que pensemos). Pensemos en que no cuesta nada tener buen rollo, que no es difícil mantener nuestras auras limpias si todos hacemos un esfuerzo para cambiar la situación. Demostremos que no necesitamos que estén detrás de nosotros amenazando continuamente con castigos y recompensas. Demostremos que nuestra especie puede crecer y llegar a esa adultez que continuamente se nos niega.

Hoy quiero dejarles una canción que emane buena vibraciones, como espero que ésta entrada haya hecho. No conozco a ningún cantante mejor para dicha tarea que Arístides Moreno. Y qué mejor canción para ésta entrada que una que transmita buen rollo:


Y recuerden...
'Cause nobody can silence THE VOICE OF TRUTH!

jueves, 13 de agosto de 2015

La Crítica del Mes (Agosto 2015): El Contrato Social, un buen papel higiénico

Somos más de siete mil millones de personas los que habitamos éste, nuestro planeta. ¿Qué tenemos todos y cada uno de nosotros en común, más allá de el hecho de pertenecer a la raza del Homo Sapiens Sapiens, en el blanco de los ojos y en la raja del culo? Que vivimos en sociedad. Compartimos el mismo espacio con nuestra familia, nuestros amigos, nuestros vecinos y demás personas, sean éstas queridas por nosotros o no. En la sociedad hay reglas que (dicen) son necesarias para poder llevar una buena convivencia. ¿Quién ha dictado, sin embargo, dichas reglas? ¿A quién benefician realmente? Muchos filósofos se han hecho éstas y otras muchas preguntas sobre éste tema. Thomas Hobbes, un absolutista inglés del siglo XVII, defendía en su obra El Leviatán que el Contrato Social es lo único que evita que nos matemos entre nosotros y más detalles que se pueden recoger en su famosa frase, "el hombre es un lobo para el hombre". Por el contrario, Jean-Jacques Rousseau, contemporáneo de la era de la Ilustración y por tanto de gente como Voltaire o Montesquieu, argumentaba que el hombre es bueno por naturaleza y que son tanto la cultura como el Contrato Social los que nos hacen malvados. Parece que está de moda pensar como el primero y eso es algo que me preocupa profundamente. En ésta Crítica, me gustaría explicar mi punto de vista al respecto y por qué.

Empecemos con las tradiciones y costumbres de cada pueblo. ¿Quién las establece y por qué debería estar siquiera obligado a seguirlas? Y aún diría más, ¿por qué la gente las sigue ciegamente, sin siquiera plantearse de dónde viene o siquiera lo que ello pueda significar? Pongamos un ejemplo: en China hay que rechazar las ofertas o los regalos que te hagan a menos que el que te lo ofrece te insista para que lo cojas. ¿Por qué? Yo cojo las cosas cuando se me dan u ofrecen, pues debería estar implícito el deseo de la otra persona al hacerme la oferta o regalo de que yo lo coja. ¿Soy peor persona por ello? Para los chinos sí. Y todo por algo que no se sabe ni de dónde viene y que reprime nuestros verdaderos deseos. Y así con todo. ¿Por qué tengo que hacer eso o cualquier otra cosa que no siento? ¿Para contentar al resto del mundo? ¿Para mostrar que soy una persona educada? ¿Por el simple hecho de que estamos dentro de un juego en el que todos tenemos que jugar bajo las mismas reglas? Teniendo en cuenta toda nuestra historia, ¿no sería mejor actuar en conjunto buscando un bien común, desechando los ya obsoletos valores y rituales que venimos arrastrando como un siamés con su hermano muerto? Yo pienso que es posible, pero que no estamos preparados aún por culpa de los milenios de demonización del hombre y la insistencia en la "necesidad" de un Contrato Social.

Muchos argumentarán que el ser humano es malvado por naturaleza y actúa por impulsos que deben ser reprimidos. Últimamente, he observado que éste tipo de observaciones son emitidas muchas veces por las mismas personas que le meten mano en el paquete al compañero de clase con el que nunca habla. ¿Entienden lo que quiero decir? Se reprimen continuamente, no son ellos mismos, viven bajo el miedo que una creencia como la de Hobbes implica. No quiero decir con ésto que vayamos matándonos por ahí sólo porque se nos ocurra, simplemente que avancemos en una dirección tal que ése tipo de impulsos no existan mediante el uso del sentido común. ¿Qué satisfacción hay en matar a otra persona así como así, por ejemplo? ¿Llevaría a algún lado humillar a otra persona? Algunos podrían resumir lo que estoy diciendo con "No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan". Eso implicaría que debemos ser buenos para que no nos pasen cosas malas, y es un error. Yo usaría más bien la frase "Haz el bien y no mires a quién". Dejémonos de gilipolleces, que ser amable no cuesta nada y nos hace sentir mejor con nosotros mismos y los demás.

Resumiendo, estimados lectores: lo que somos y como somos empieza enteramente por uno mismo, por lo individual. Si cada uno cambia el chip y da lo mejor de sí mismo, se notará. Seremos más productivos, más felices, más humanos y demostraremos que podemos actuar sin necesidad de actuar bajo reglas injustas, arcaicas y contraproducentes. Limpiémonos el culo con el Contrato Social, dejemos atrás nuestra mierda y avancemos hacia la adultez del ser humano. Ya es hora de dejar de temerle al Coco, a Dios o al Mosso D'Esquadra. Ya es hora de ser humano.

miércoles, 29 de julio de 2015

Entradillas Forellianas Nº 29: Vaya mierda de Julio

¿No se han sentido aguna vez tan destrozados física y mentalmente hasta llegar al punto de que entran en un estado de completa insensibilidad? Pues así me siento yo en éstos días. Éste mes de Julio ha sido matador y, para más inri, ha terminado de la peor de las formas. Una persona importante podría estar desapareciendo de mi vida y no tiene pinta de que las cosas vayan a mejorar a corto plazo. ¿Y todo por qué? Por un problema de comprensión, cabezonería y tontería mutua. Así es, ambos estamos bonitos con el tema.

Lo que yo pensaba que había sido un simple roce terminó siendo, al menos para ella, el mayor de los fallos. Y todo porque yo estaba agobiado y necesitaba desconectar de todo. No sabía que esa persona necesitaba mi ayuda. Si me lo hubiese dicho, habría estado ahí aún sintiéndome como la mierda. Pero no sé, parece que todo el mundo ha hecho un curso de Adivinanza y Telepatía del que no me he enterado y piensan que soy capaz de leer las mentes. ¡Ay, Asperger! ¿Por qué tienes que complicarlo todo a veces? Parece ser que es más fácil ser un hipócrita social que una verdadera persona. Pero yo, por mi parte, soy incapaz de semejante herejía.

lunes, 27 de julio de 2015

La Crítica del Mes (Julio 2015): ¿Diversidad? Mejor llámalo racismo

Éste es un tema que, si bien no es para nada nuevo, es en éstos años en los que vivimos cuando está resultando mucho más evidente y molesto. Es ya conocido por todos que ésta es la era de los superhéroes fuera de su medio habitual. Es decir, que hoy día venden muchísimo más películas y series basadas en cómics que los propios cómics en sí hasta tal punto que son los productos audiovisuales los que condicionan a los cómics y no al revés, como debería ser. Sin embargo, hoy les escribo éstas líneas para denunciar otro aspecto tanto de éste tipo de películas y series como otras basadas en otros medios. A ver, señores de Hollywood, ¿por qué esa manía de encasquetar a gente negra para papeles en los que claramente es totalmente incoherente que los interprete gente blanca?

Nota: Antes de que la comunidad de Internet empiece a poner el grito en el cielo y empiecen a despellejarme a base de decir que soy racista o cualquier pollada de ésas: No estoy diciendo que esté en contra de que hayan personajes negros en las películas, ni que son peores actores que los blancos ni nada que sus imaginaciones calenturientas y ávidas de corrección política puedan engendrar. Dicho ésto, empiezo a explicar mis razones para no apoyar semejante estratagema de márketing barato.

En serio, ¿qué razón de ser tiene? Estoy de acuerdo en que hay buenos actores negros como Idris Elba o Will Smith, pero eso no justifica el hecho de que cambien el género de un personaje porque sí. Además, ésto hace que todo el tema de lo políticamente correcto me toque los cojones. Alguno me saltará con "así los integramos" o cualquier mierda que intenta sonar bonito pero que encierra más racismo que los cánticos de odio del Ku Klux Klan. ¿Saben el nombre que éste tipo de movimientos o acciones recibe? Discriminación positiva. Puede que les suene bonito, es el efecto que se intenta conseguir normalmente con los eufemismos, pero sigue siendo RACISMO puro y duro. Y se preguntarán que por qué soy tan duro con éstos actores, que sólo intentan ganarse la vida con su trabajo. No los culpo a ellos, no tienen obligación de rechazar un papel para contentar a los fans de un medio que no es el suyo. Culpo a las productoras y demás cucarachas del sector audiovisual de querer dar una imagen que no tienen y que no saben dar. Ellos no ponen a un actor negro en el papel de un blanco porque piensen que es mejor actor, o porque eso vaya a darle un nuevo matiz a la historia, no. Lo hacen para llamar la atención, para recibir atención de los medios, para poder decirse a ellos mismos "hemos contratado a un negrito, qué moderno y cosmopolita soy". Les importa una mierda que el actor lo haga bien y lo saben. Lo saben muy bien.

Además, ésos cambios no tienen sentido alguno. ¿O alguien va a pretender explicarme a mí, que sé de éstos temas, que da igual que Heimdall, dios nórdico allí donde los haya, y la Antorcha Humana, un neoyorquino venido de una familia americana con fuertes raíces episcopalianas (y que eso es en parte lo que hace al personaje ser cómo es), sean negros en las películas porque "la raza no importa"? Y no se piensen que es porque conviertan a personajes en negros, no se equivoquen. Me jodería también que Pantera Negra, un personaje africano y, por tanto, negro, fuera blanco en las películas o que Lobezno fuera peruano en nombre de la diversidad. Estoy de acuerdo en que hay que diferenciar, que las películas no pueden ser igual que los cómics, que son públicos diferentes, pero hay cosas que no puedes cambiar de un personaje. No porque sea intocable, no porque lo diga yo, sino por lógica y por cómo está construido un personaje. ¿Se imaginan lo que pasaría si yo hiciese un cómic sobre la película 12 Años de Esclavitud y sólo porque me sale de mi gordo y peludo pollote pongo a los esclavos blancos y a los malos los pongo negros? ¿Que la peli no tendría ningún sentido, verdad? ¿Que me llamarían de todo por atreverme a hacer semejante abominación y que la historia no tiene ni pies ni cabeza? Pues eso es lo que siento cada vez que una película cae en la modita de cambiar de raza o de género a un personaje.

Señores productores, dejen de buscar el golpe de efecto fácil. Si de verdad les interesa reflejar diversidad en sus películas, creen a personajes nuevos. En el caso de las películas y series superheróicas, tienen muchos personajes negros donde elegir: Luke Cage, Relámpago Negro, John Stewart, Capitán Marvel II, Cyborg, Mancha Solar, Bishop, Tormenta, Capa... Y esos por citar a algunos de los que conozco, seguro que hay más. Háganse un favor y corten ya con ésta mierda. Lo único que hace es dejarles con el culo al aire. Ustedes no tienen ni puta idea de lo que es la diversidad. Bueno, sí: La diversidad de los billetes de 1, 2, 5, 10, 20, 50 y 100 dólares. Una pena que por unos papelitos desvelen su verdadera naturaleza: el odio al diferente.

sábado, 18 de julio de 2015

Momentos Bizarros de mi Vida Nº 11: Rey de los Judíos, por favor

Ha pasado mucho tiempo desde que me pasaba algo de éstas características y yo echaba en falta escribir una de éstas entradas. Entonces, ¿qué otra excusa necesito? El mundo necesita de éste tipo de bastardadas para poder contarlas en ésas fiestas de copas a las que nadie gusta de ir, pero todos van para poder conocer a otros seres humanos que comparten su misma decadencia vital. Hoy les voy a contar la armada que he vivido recientemente, a ver qué conclusiones sacan de ella.

9 de Julio de 2015. Mis compañeros peludos Sánchez, Oropez, Viruru y Rodríguez me habían convocado de forma imprevista a las 7 u 8 de la tarde en la lejana playa de Bocabarranco, a tomar por culo del casco de Gáldar. Los que me conocen se extrañarán, pues saben que un servidor no es muy partícipe de ésa supuesta verdad mundial que es que pasar todo el día asándote como un pollo, bañarte en agua salada y coger un rico cáncer de piel es lo más deseable en verano, pero lo cierto es que de cuando en cuando voy si algún grupo de amigos me dice de ir. Llegué y me senté en donde estaban, dispuesto a hacer el pinga. Un rato después, Rodríguez y Sánchez me invitaron a ir al agua de la playa de arena que estaba más allá de nosotros. Como me habían llamado in extremis no tenía bañador, así que fuí al agua en calzoncillos.

Tras atreverme a bañarme en las congeladas aguas de aquella playa dejada de la mano de Dios y ponernos a jugar cuáles niños de párvulos, me di cuenta de que la cantidad de arena que se me estaba acumulando dentro del calzón era grande, pastosa y alarmante como la caca de un recién nacido. ¿Qué hice, entonces? Me quité el calzoncillo y me bañé en bolas. Ya estaba acostumbrado al frío del agua, eran como las 8 y pico de la tarde y no había absolutamente nadie, por lo que no tenía motivo por el que actuar con vergüenza alguna. Al poco rato nos movimos a la piscina de piedra que había justo enfrente de nuestras cosas. Como salí antes de ponerme el calzoncillo y me había llenado los pies de arena, me moví hasta allí desnudo. Allí me mojé los pies durante un momento y salí para recoger mis cosas. Mientras, un hombre pasaba por encima de nosotros con una cerveza barata en la mano.

De repente, empiezo a oír un murmullo por encima de mi cabeza. Poco a poco, empecé a distinguir que era la voz de un hombre que tenía bastantes problemas para vocalizar. Distinguía frases y palabras sueltas, como "si eres hombre, ven y haz lo mismo mañana" o "desnudo". Me había coscado algo del asunto, pero decidí pasar. En ésto que el tío empieza a coger piedras (y no pequeñas, precisamente) y a tirarlas. Ésto no supondría un problema de no ser porque el tipo estaba en una posición mucho más alta que la nuestra, haciendo que las piedras cayeran a una velocidad considerable. Por ello empecé a cabrearme y a gritarle que nos dejara en paz, que se fuera por su camino. El tío no nos dejaba marcharnos, seguía tirándonos piedras, amenazándonos, soltando perogrulladas por la boca. Me puse nervioso no porque me dijera o hiciera nada a mí (no me importa), sino porque mis amigos no debían culpa de nada.

Tras minutos que me parecieron eternos, el tipo se largó. Nos vestimos, respiramos un poco, hicimos un par de bromas y nos fuimos de la playa... O al menos esa era nuestra intención. No se pueden imaginar cuál fue mi cara de sorpresa y mi sentimiento de asco cuando ése hombre, borracho al nivel de no poder hablar con demasiada claridad y tambalearse ligeramente al caminar, estaba conduciendo un coche. Efectivamente, acaban de leer que un borracho estaba CONDUCIENDO UN COCHE. Y no solo eso, sino que llevaba a su mujer al lado y a un niño de no más de 6-8 años detrás. Nosotros tratamos de pasar de él, pero nos vió. Pegó un frenazo, el niño se comió el reposacabezas del asiento del conductor. Empezó a preguntarnos que de dónde éramos cada uno. Mis amigos empezaron a contestarles mientras él salía del coche, navaja en mano. Mientras caminaba hacia mí, me preguntó que de dónde era. ¿Mi respuesta? "A usted qué coño le importa".

Mis amigos estaban pasando miedo (o al menos algunos de ellos). Yo estaba aguantándome las ganas de soltarle un viaje al padre del año. Tras un par de minutos de improperios, de "Éste no es tu barrio", de "Yo a éste lo mato hoy" y de "Encima la tienes chica" (lo que me hace dudar de que éste señor nunca se ha bañado en agua fría y que le hacía bastante falta en ése momento), los dueños del bar que teníamos justo detrás (Aquí y ahora, creo que se llamaba) salieron a ver qué pasaba y a intentar apaciguar al "caballero". Su mujer salió del coche, llorando, rogándole con voz débil: "Rey de los Judíos, por favor" (no desvelaré su nombre, Gáldar está llena de correveidiles y prefiero ahorrarme problemas). Tres personas que nos dijeron que no le hiciéramos caso y que nos marcháramos. Tres personas, mucha más atención de la que se merecía alguien como él.

Cuando viré la cabeza una vez más, la escena que componían tanto el hombre pegando navajazos circulares al aire como aquellas tres personas intentando apaciguarle era, cuánto menos, patética. Pensar que ésa persona estaba poniendo a su familia en peligro sólo porque yo estaba haciendo el pinga (y nunca mejor dicho) sin molestar a nadie... Me da que pensar sobre el tipo de personas que hay sueltas por el mundo. Porque vale, aquella no era una playa nudista, eso lo entiendo. Por eso aproveché que no había nadie para limpiar el bañador y bañarme desnudo. Y si alguno me ve, pues no tengo problema en que me diga "oye, que éso no se puede hacer aquí", explicarle lo sucedido y llegar a un entendimiento. Pero eso de farfullar como un perro, tirar piedras aprovechando una ventaja táctica y luego hacerse el chulito con una picona, todo ésto estando ebrio... Da bastante vergüenza.

Pero bueno, mi vida no sería mi vida si no pasasen éstas aleatoriedades cada poco tiempo. Y quién sabe, quizás pronto tenga más Momentos Bizarros que contar. Hasta entonces, seguiré reflexionando sobre quiénes sómos y cómo a veces involucionamos en vez de evolucionar.

viernes, 3 de julio de 2015

Mi Top 5 de... Villanos de cómic favoritos

Hay un dicho popular que reza que la calidad de una historia se mide por el villano de la misma (es decir, cuanto mejor sea el villano mejor es la historia). Sin ir más lejos, las películas de terror quedan grabadas en la memoria colectiva por los monstruos que se dedican a perseguir y matar a los protagonistas durante toda la cinta: Jason Vorhees, Freddy Krueger, la vieja de Arrástrame al Infierno... A lo largo de los años que llevo como ferviente lector de cómics, he encontrado varios ejemplos de que muchas veces los villanos te acaban enamorando más que los héroes. Como excusa para volver a escribir para éste blog y como muestra de mi recién adquirida libertad veraniega, hoy voy a compartir con ustedes cuáles son los cinco villanos que me han encandilado más que ningún otro

Empieza el TOP:

 5. Conquest. Éste escalofriante personaje aparece poco después de un importante evento acaecido en Invencible del que dicho universo aún no se había recuperado siquiera. Éste personaje con cara de dictador soviético era el peso pesado del Imperio Viltrumita, un guerrero cuyo único objetivo en la vida era una buena pelea. Su aparición en la serie no fue demasiado larga, pero sí es cierto que supuso un terrible dolor de cabeza para Mark Grayson, el protagonista de la serie. Nunca un personaje me había dado tanto miedo hasta el momento en el que éste hombre hizo su aparición y gracias a él supe que las luchas en los cómics servían perfectamente sin necesidad de abusar de las líneas cinéticas, los eternos monólogos internos y la continua verborrea por la que se ven afectados los mangas y los animes.

Si no has leído nada de ésta serie (Invencible), estás tardando. El cómic superheroico está en decadencia por culpa de ciertas prácticas que se han popularizado en las grandes editoriales e Invencible es la muestra de cómo se hace un buen cómic.


4. Atrocitus. Éste personaje fue uno de mis primeros descubrimientos dentro de éste mundillo, cuando empecé a leer la etapa de Geoff Johns en Green Lantern. Atrocitus es el único superviviente de la masacre perpetrada por los Manhunters, antecesores de los Green Lanterns como protectores del universo, en el sector 666. Desde entonces, la ira y el deseo de venganza guiaron su vida. A través de la sangre de sus antiguos compañeros, Las Cinco Inversiones, crearía la batería de poder roja y con ella a los Red Lanterns.

Éste personaje fue una de las mejores aportaciones de un inspirado Geoff Johns a la franquicia más intergaláctica del DC. Filosofía pura junto con una cantidad de dureza y calidad asombrosas hacían que empatizaras con él justo al momento de verlo en cualquier página. A pesar de que ahora DC lo haya maltratado y dejado a la altura del betún, para mí siempre será un personaje a recordar dentro de mi imaginario comiquero.

3. Magneto. El amo del Magnetismo aparece de nuevo en uno de mis Tops 5 (en mis personajes preferidos de X-Men) y en su propio Frikismo Innato. No quiero repetirme demasiado en lo que he dicho ya del personaje, por lo que trataré de ser lo más conciso posible.

Me gusta el hecho de que es poderoso y sabe cómo aprovechar su poder al máximo, de que es más inteligente de lo que parece, de que es como es porque sufrió todo el odio del mundo de pequeño por ser diferente a los demás y, más tarde, el rechazo de su mujer por ser mutante. Me gusta porque tiene clase, estilo. Me gusta porque no tiene miedo de nada ni de nadie y tiene sus ideales bien claros. Quizás no sean los más adecuados, quizás sus métodos son muy poco ortodoxos, pero tiene las cosas muy claritas.

Actualmente tiene una serie en solitario a cargo de un gran guionista llamado Cullen Bunn. Va a finalizar en breve, pero tiene pinta de que continuará. No se la pueden perder si de verdad quieren entender a éste personaje.

2. Doctor Doom. Cuando pienso en el monarca de Latveria, pienso inmediatamente en lo que significa la grandeza, el poder, la soberanía. Y es que éste personaje representa todo eso y más. Enumerar las grandes hazañas de éste señor me podría llevar una entrada o incluso dos, pero lo merecería. Éste personaje estaría en el primer puesto de no ser porque hay alguien que me sorprendió mucho más que él. No obstante, mis alabanzas no hacen justicia a éste señor: hay que verlo.

Hasta ahora he leído dos cómics en los que brilla por luz propia. Uno de ellos es Fantastic Four #258, donde el grandísimo John Byrne le dedica una historia para él solo donde refleja el putoamismo del personaje; el otro, muy importante también, es la miniserie Libros de Muerte de Ed Brubaker y Pablo Raimondi, donde cuenta todos los orígenes del personaje. Que no te engañe el hecho de que los Cuatro Fantásticos le hayan ganado mas de una vez, eso no le impide seguir siendo Dios. ALL HAIL DOOM!

Y mi villano favorito es:

1. Sinestro. Thaal Sinestro era un arqueólogo natal del planeta Korugar, del sector 1417. Un Green Lantern moribundo se estrelló allí y él se hizo con el anillo, convirtiéndose en el Green Lantern de su sector y, con el tiempo, el mejor que haya pisado el cuerpo. Mas tarde, tras haber conocido a Hal Jordan y haber sido tanto su maestro como su amigo, éste descubre que Sinestro había estado usando su anillo para gobernar su país mediante el miedo. Tras ser detenido y encerrado en la batería central durante mucho tiempo, escapa de la misma y acude al universo de antimateria para que los armeros de Qward de forjen un anillo propio que funcione con el miedo en vez de con la fuerza de voluntad. Ahí empezaría la verdadera leyenda de Sinestro como el líder de los Sinestro Corps.

¿Qué puedo decir? Los que me conocen ya sabían que éste señor se iba a llevar el puesto, pero es que hasta el momento no he visto a otro personaje (ya no hablamos de villano siquiera) con tanta pasión, tanta habilidad, tanta fuerza interior, tanto poder. Éste hombre ha hecho cada cosa que me ha dejado loquísimo. Y, para colmo, fue el primer villano con el que tuve contacto durante mi reinserción en los cómics. Recomiendo fervientemente, como lecturas para conocer al personaje, toda la etapa de Geoff Johns en Green Lantern (destacando La Guerra de los Sinestro Corps y los números de los Nuevos 52), el especial del mes de los villanos centrado en su persona y su propia serie, ambas guionizadas por el gran Cullen Bunn. Ahí verán por qué estoy tan enamorado de éste hombre.

Sé que no todos mis lectores leen cómics, por lo que mi pregunta para todos es: ¿Cuáles son sus villanos favoritos (de cualquier medio)? ¿Por qué? Les invito a reflexionar sobre ello y a dejar sus opiniones en los comentarios.

Un abrazo muy grande y nos veremos pronto.

lunes, 15 de junio de 2015

The Voice Of Lyrics Nº 37: Una experiencia en el Mas Allá

Hace un año, alguien muy importante tanto en mi vida como en la de muchas otras personas allegadas a mí pasó a otro lugar mejor. Un lugar donde al fin se acabarían años de achaques, hospitalizaciones y sufrimientos. Un lugar donde por fin podría encontrar la paz que en vida nunca tuvo. Un lugar que ella se ganó durante su estancia con nosotros en éste plano de la realidad. Hablo, como no, del paraíso, el cielo o como sea que se le llame ahora. A pesar de que la llevo siempre en mi memoria y notaré su ausencia de por vida en mi pecho, no he sido capaz de rendirle un homenaje como ella y sólo ella merece. Hoy esa injusticia llega a su fin. Sólo me gustaría que ella pudiese leer éstas líneas que le dedico con todo el amor del mundo y con un salado sabor a lágrimas en mi paladar.

Ninita, si puedes leer esto: Te queremos. Te echamos de menos. Espero que, allá donde estés, puedas vernos. Todo nos va bien, tiramos como podemos gracias al apoyo y el amor incondicional que siempre nos diste. Ésta historia está inspirada por y escrita para ti. Espero que puedas leerla en un sitio bien cómodo. Es lo menos que te mereces por ser un ángel en la Tierra.

Querido Diario:

Ha pasado mucho tiempo desde que tuve aquella experiencia onírica, por llamarla de alguna forma, tan atípica. Sabes que he estado evitando contárselo a nadie porque me tomarían como un pobre desquiciado que necesita de un achuchón o simplemente lo tomarían como una irrelevante anécdota que no merece pasar más allá de eso. Tampoco te lo he contado a ti porque no me creía capaz de compartir tal vivencia sin deshacerme en las más amargas lágrimas o sin cuestionarme mi ya de por sí dañada salud mental. Sin embargo, éste silencio me está corroyendo como el más cáustico de los ácidos, por lo que toca sincerarme contigo. Al menos no me tomarás por loco, no me juzgarás al igual que lo hace el resto de la sociedad. Simplemente, como buen amigo inorgánico que eres, escucharás lo que tengo que decir y serás ese apoyo que el ser humano ha olvidado que debe ser en ésta era en la que los intereses mueven el mundo. ¿Verdad que sí? Muchas gracias. De verdad que lo necesito.

Una noche como otra cualquiera me acosté en mi vieja cama. No era una persona que fuese especialmente soñadora y por lo general no les solía prestar atención. De hecho, mis sueños no los veo vívidos y lúcidos como los ven otros. Más bien es como si me los descargara desde internet directo a mi cerebro y se guardara en una especie de directorio provisional… Bueno, equis. El caso es que me dormí relativamente temprano ese día. Sin embargo, me pareció despertar al segundo después. Estaba todo mucho más brillante que cuando cerré los ojos. De hecho, me encontraba en una especie de sala blanca completamente vacía. No tenía esquinas, ni paredes, ni techo… Era un absoluto vacío que me hizo dudar si levantarme o no, por miedo a caer. Palpé el suelo con el pie. Era sólido, pero no tenía temperatura alguna. Me puse en pie y empecé a caminar con los brazos extendidos por miedo a que me chocara con alguna suerte de pared invisible. Después de un rato, los bajé al ver que no había obstáculo alguno. Entonces pensé: “¿Qué clase de lugar es éste? ¿Qué hago aquí? ¿Cómo he llegado hasta aquí?”. Esas incógnitas siguen siendo a día de hoy un misterio para mí. Tras ver que no iba a resolver nada comiéndome la cabeza estando parado en un solo punto, empecé a hacerlo mientras caminé en línea recta. Así al menos evitaría preguntarme acerca de mi situación hasta puntos en los que la cordura corriese un grave peligro de perderse entre cuestiones que escapaban a mi relativamente pequeña comprensión.

            No sé cuánto tiempo estuve caminando, pensando en cómo era posible un sitio como ése o si no era una más que un simple constructo de mi enajenada mente hasta que encontré una casa en medio de la nada blanca. No era nada del otro mundo, pero tenía algo que me era familiar. De hecho, me era demasiado conocida. Traté de exprimir mi mente al máximo, pero parecía que mis recuerdos se hubiesen puesto de acuerdo para impedirme cualquier tipo de acceso a ésa memoria en concreto. Me dirigí hacia ella en aras de satisfacer mi arrolladora y a ratos inquietante curiosidad. Abrí la valla de hierro negra, subí los tres escalones que separaban la puerta del suelo y toqué el timbre. Abrió una mujer bajita, de joven apariencia y blancos ropajes. Me miró con una cara de rebosante alegría y exclamó:
­–¡Ooooh!

En ése momento estaba completamente seguro de que no sólo conocía a esa mujer y la casa en la que parecía habitar, sino que eran, de alguna manera, una parte fundamental que resultaba inherente a mi ser. Su voz, su mirada, su postura… A pesar de mi fuerte convicción, no conseguí llegar por mi cuenta a la respuesta que buscaba. No sé cuánto me quedé pensando para mis adentros, pero fue el tiempo suficiente como para que la mujer dijese:

–¡Ay, mi niño! Es que tú nunca me conociste así –exclamó, con una inocente risilla–. Quizás si tomo ésta forma…

No había terminado de decir la frase cuando empezó a transformarse en una persona mucho más anciana. Parecía más bajita por el hecho de estar encorvada, su anteriormente tersa piel se convertía en un tapiz castigado por el paso del tiempo y su pelo no era siquiera una sombra de lo que antes fue. Sin embargo, nada me importó ese cambio porque el misterio que me carcomía fue resuelto de inmediato. Mi cara se descompuso al ver que aquella mujer y aquella casa que parecían formar parte de mí eran algo tan evidente y tan simple…

– ¡Abuela! –exclamé, mientras corría a abrazarla.

No hacía demasiado tiempo que mi querida abuela había fallecido. Habían sido ochenta largos años de vida y veinte de ellos, si no más, los pasó entre cientos de medicamentos y continuos ingresos en el hospital. Aún recuerdo la extraña sensación de desconcierto controlado que me indujo mi madre al despertarme de mi sueño, cosa que no hacía desde que cursaba la ESO, para decirme “Tu abuela se murió”. Mis preocupaciones inmediatas fueron para con mi abuelo, quien había perdido a la persona que había estado con él en las buenas y en las malas durante toda su vida. Yo sabía que pasaría algún día, pero seguía siendo un tema totalmente escabroso para mí. No quise soltar a mi abuela, pues no sabía si alguna vez volvería a abrazarla. Me dio completamente igual que todo pudiese ser parte de mi destrozada imaginación.

Mi abuela me invitó a pasar con una sonrisa. Recordaba ahora con intensa claridad esa casa. El pasillo donde estábamos ahora era el recibidor, pequeño y angosto, que conectaba con el garaje a mano derecha, las escaleras para ir a la azotea más adelante y el salón en línea recta. Fui a sacarme el móvil del bolsillo para dejarlo en el pequeño tocador de madera cuando me di cuenta de que no tenía absolutamente nada en los bolsillos. Me reí para mis adentros y pisé el salón. Todo estaba como yo lo recordaba salvo algunas excepciones: las estanterías llenas de fotos de los nietos, juegos de mesa y golosinas al fondo a mano izquierda, el sillón donde normalmente había un mueble con el teléfono fijo encima… Solo que ahora no había teléfono alguno. A mano derecha otro sillón y, al lado, un mueble donde anteriormente estaba la televisión. Ahora había un remarcable vacío allí que no pasaría inadvertido ni al hombre más discapacitado del mundo. Aunque me parecía algo atípico, me pareció un detalle insignificante frente al hecho de que mi querida abuela estaba conmigo de nuevo y en aquella casa en la que viví tantos maravillosos recuerdos. “Siéntate”, me dijo mientras señalaba al sempiterno sofá. Yo hice caso y me senté en el centro, lugar en el que siempre me había sentado en mis incontables visitas del pasado. Mi abuela trajo de la cocina, que se encontraba justo al lado del sofá, unos bocadillos de picadillo con queso plato derretido y unos cola-caos
.
– ¡Pero abuela! ¡No tenías que haberte molestado, ya no estás para éstos trotes!

–Tranquilo, ya tengo la vitalidad suficiente para cuidar de mi nieto –declaró mientras me plantaba un beso en la mejilla y dejaba la bandeja con la merienda frente a nosotros.

Una extraña emoción me paralizó y provocó que una solitaria lágrima resbalase por mi pómulo derecho. Mientras, mi abuela se sentó a mi lado izquierdo, como siempre había hecho. Cogió su bocadillo y, antes de morderlo, me preguntó:

–¿Qué tal va todo?

–Bien, bien.

–Vamos, ha pasado mucho tiempo. Seguro que hay novedades que no me has contado. ¿Qué tal te va con tu novia?

Sé que ella no debía culpa, pero esa pregunta me dolió un poco. Ya tú sabes por qué y sería superfluo que te lo volviese a contar. Me limité a contestar a su pregunta con un:

–No tengo novia, abuela, ya lo sabes.

–Bueno, ya verás que alguna cae –dijo, con una sonrisa socarrona.

– ¿Y qué hay de ti? Creí que habías…

– ¿Muerto? –interrumpió ella con una sonrisa– Pues sí, se supone que me morí…

– ¿Y cómo es que puedo verte? ¿Cómo es que estoy aquí contigo?

–No lo sé. Cuando se me fue la vida, aparecí en éste sitio.

– ¿Esto es el cielo, entonces? –pregunté sorprendido mientras bebía un sorbo de aquél delicioso manjar achocolatado.

–Supongo, chiquillo –dijo con ése tono tan característico suyo que echaba de menos.

– ¿Eso quiere decir que yo me morí? –volví a preguntar.

–Estás con tu pijama y aún sigues siendo un choleta como diría tu abuelo, así que no lo creo.

–Y si esto es el cielo y no estoy muerto… ¿Cómo es que estoy aquí?

– Supongo que estaba pensando en ti, y apareciste –contestó ella con pinta de que estaba igual de segura que yo de las leyes de éste desconcertante y por momentos pacífico lugar.

– ¿Así, como el que le pide un deseo al genio de la lámpara?

–Supongo que sí. He pensado en otras muchas personas, pero eres la primera que aparece por aquí sin estar muerta.

Empecé a pensar y a intentar encontrarle un sentido a la situación. Estábamos en el cielo, un lugar que no se rige por las leyes físicas de nuestro mundo. Seguramente es un lugar que funciona mediante los pensamientos de los que allí habitaban, pues con ellos cambiaban de forma, generaban lo que querían... Pero no había más presencia que la nuestra y, desde luego, ningún dios todopoderoso que gobierne sobre él. ¿Es éste sitio real? ¿Es posible siquiera la existencia de un lugar así? Fuera cual fuera la respuesta, estaba empezando a dejar de importarme. Tenía a mi abuela de vuelta y eso era todo lo que importaba.

–Bueno, abuela… Ahora que estás aquí, tengo que disculparme.

– ¿Por qué, mi niño? – dijo, asombrada.

–Porque te descuidé, no fui a verles a ti y a abuelo todo lo que quería y ahora…

– ¿Ahora qué?

–Ahora estás muerta –contesté, bajando la mirada al suelo avergonzado. Era la primera vez en mi vida que sentía algo así.

–Mírame a los ojos –dijo, mientras me cogía de las manos. Hice lo que pidió–. ¿Cuántos años tienes ya?

–Dieciocho, casi diecinueve.

–Eres joven, estás empezando a construir tu vida. Tienes amistades y responsabilidades que mantener. Ya eres todo un hombre, cariño. Agradezco que de cuando en cuando encontrases un poco de tiempo y vinieses a pasar una tarde con nosotros, pero no tienes por qué sentirte culpable.

–Ni siquiera sabía que te habían hospitalizado antes de que murieras… –dije, mientras una ácida lágrima corría por mi mejilla izquierda.

–No tenías por qué saberlo. Como te digo, ya tienes una vida propia y, aunque duela, uno tiene que saber cuándo los polluelos salen del nido –declaró, besándome la frente.

–Me dijeron que te fuiste bastante contenta, ¿es verdad?

–Sí, mi niño, es verdad.

– ¿Por qué? Pensé que la muerte era algo que se recibía con amargura y dolor.

–No hacía mucho tiempo desde tu última visita. Sacaste tiempo para venir a vernos a pesar de que estás estudiando y que llevas años sin hablarte con tu padre. Tu abuelo y yo nos sentimos muy solos durante el día a día, no tenemos nadie más con quien hablar… –me dijo ella, agarrándome la mano– Y tú nos acompañaste aunque fueran unas horas, pusiste algo de sabor en una vida que estaba volviéndose muy sosa para nuestro gusto. Por eso afirmé muy sinceramente que estaba feliz por haberte visto…

Mi corazón no podía soportarlo más. Mis lágrimas empezaron a caer y a caer. Mi abuela me abrazó, en silencio. Las palabras no eran necesarias en un momento como ése, pues el mutismo que reinaba en el ambiente era lo suficientemente conocido para ella y lo suficientemente claro para mí. Al rato me sentí más ligero, como si me estuviese desvaneciendo en el aire. Mis ropas se tornaban blancas, al igual que las de mi abuela. Ella pareció darse cuenta, pues me soltó y contempló mi cara de estupefacción con una expresión que en aquél momento no entendí, pero que ahora sé que era tristeza. Todo empezaba a desaparecer a mi alrededor: los muebles, los cuadros, las paredes. Mi abuela se levantó y empezaba a marcharse. Recuerdo intentar seguirla, preguntarle a donde iba, sin obtener ninguna respuesta. Cuanto más le seguía, más lejos estaba. En determinado momento tropecé y caí al suelo. Cuando levanté la vista, se había dado la vuelta para mirarme. Mientras volvía a hacerse joven de nuevo, me pareció ver que estaba llorando.

–No me dejes… –alcancé a decir con un hilo de voz.

Me sentí desvanecer por completo, perdí el conocimiento. Cuando desperté, volvía a estar en mi cama. No estoy seguro de qué hora era, pero la habitación parecía ser mucho más oscura que cuando me dormí. Al comprender que jamás volvería a verla, fui presa de mi vieja amiga, la ira. Uno, dos, tres duros cabezazos se llevó mi pared. Me dolía, tenía sangre corriendo por mi frente, quizás podría haberme hecho una fractura grave, pero me daba absolutamente igual. No sentía nada, no quería saber nada más. Sólo quería volver a ese maravilloso lugar, de abandonar éste lugar corrompido por mis semejantes. Sabía que no podría hacerlo de nuevo en mucho tiempo, y eso me enfurecía. No quería saber nada más de la sociedad, de la vida. Quería estar de nuevo con mi abuela. No sé si lo que viví fue real, si eso era el cielo o alguna especie de plano astral más allá del pensamiento humano. No me importaba en absoluto, Diario. Sólo quería estar de nuevo con ella y no volver a separarme de su lado.

A día de hoy, he llegado a la conclusión de que aquél sitio (“El Cielo”, por llamarlo de alguna forma que resulte familiar) es un sitio al que van aquellas personas que lo merecen y que allí obtienen todo lo que desean. Mi abuela deseó verme y allí aparecí, pero el lugar terminó echándome por no ser digno.  Ella sabía que aquello no duraría siempre, pero imagino que no sabía que me echarían tan pronto. No quiso decirme nada porque probablemente todo habría escapado de mi limitada comprensión humana y tenía razón, todo esto es completamente imposible para mí.

Ahora que te lo he contado, siento que puedo seguir adelante con mi vida. Gracias, Diario, por ser mejor que la absoluta mayoría de seres humanos que pueblan éste planeta.


Abuela, sé que leerás esto. Sea cual sea ése lugar donde estuvimos juntos, quiero que sepas que me alegro de que estés ahí. Te lo mereces por haber sido una buena abuela y mucho mejor persona. Desde el fondo de mi corazón, sólo puedo decir que te quiero y que ahora sé que volveremos a vernos. Ese día te llevaré un bonito regalo, ya verás. Hazme hueco a tu lado, en el centro del sillón. No volverás a estar sola ni un minuto más.