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miércoles, 26 de noviembre de 2014

La Crítica del Mes (Noviembre 2014): Los gráficos y la recaudación no lo son todo

A pesar de que no soy, no me considero y no busco en ningún momento ser lo que a día de hoy se denomina gamer (esos para los que los videojuegos son su pasión en la vida o, de forma más peyorativa, esos que, tengan la edad que tengan, son unos niños rata que escuchan dubestepe y juegan al Minecraft y al Caleduti) sí es cierto que disfruto mucho de jugar a videojuegos. Puede que menos que antes porque no tengo suficiente tiempo o estoy ocupado con otras actividades, pero no te puedo negar que no me guste coger un buen juego y ponerme a jugar. Es más, últimamente he jugado a juegos de todas las épocas (80, 90, 2000 y actuales) y he podido notar varias cosas... Cosas que me traen a escribir ésta crítica que están leyendo ahora mismo.

He podido notar que, a día de hoy, la mayoría de las compañías se esfuerzan en meterle graficos supermegaultragiga HacheDé a sus juegos, descuidando la jugabilidad, la historia y los detalles entre otros aspectos. Y la verdad, me fastidia. ¿Por qué? Porque de nada sirve que algo sea bello por fuera si luego por dentro no funciona. Voy a moverme a otro campo para poner un ejemplo que podamos entender todos: El cine. ¿No se han fijado que ahora las películas son todo CGI y actores de bonita cara pero pobres habilidades interpretativas y con unos guiones que podría haber escrito un mono con cáncer cerebral? Pues con los videojuegos viene a pasar algo parecido. Y si bien el séptimo arte es más viejo que los videojuegos y ha aportado muchas maravillas a lo largo de sus mas de 100 años de existencia, los otros, en cosa de 40 años nos han obsequiado con juegos dignos de pasar al recuerdo por su imaginería, su jugabilidad, su innovación y su habilidad para hacérnoslo pasar bien a la par que enseñarnos algo (por muy nimio que sea).

Puedo poner bastantes ejemplos: tenemos el Punch-Out! y la saga Super Mario en NES; el Super Metroid y el cuarto juego de las Tortugas Ninja en SNES; el primer Sonic, Comix Zone y la saga del Shinobi en Sega Genesis; Crash Bandicoot, Medievil y la saga Tekken en PSX... Y podría seguir diciendo juegos de una u otra consola, tanto antigua como nueva, hasta el mes que viene... Y eso si no tenemos en cuenta los juegos de PC. Sin embargo, todos los que he mencionado arriba son juegos que, bien teniendo unos gráficos en 2D o teniendo un 3D bastante basto, explotaron al máximo todo el potencial que su consola podía ofrecer con una jugabilidad sencilla y/o cómoda, un estilo propio y una elaboración dura pero que se hizo con un cariño que se nota con sólo encender la consola (o emulador en éste caso). Entonces, ¿cómo es posible que ahora nos veamos en medio de una industria videojueguil que se centra exclusivamente en franquicias, gráficos y cuarenta mil DLC's para sacarle los cuartos al jugador medio?

Pues si lo piensan un poco, la respuesta les vendrá sola: ya no se ve al videojuego como un arte donde se pueden transmitir miles de cosas mediante la interacción y la inmersión del jugador dentro del mismo, sino como una máquina de hacer dinero. Ya no importan las sensaciones o el criterio de los jugadores, sólo sus carteras. Nos venden día a día juegos que prometen la luna pero se quedan a medio camino o, incluso, no llegan a despegar. A veces, se usan licencias de cómics, películas o cualquier otro producto derivado para hacer juegos que venderán más por su nombre que por el juego en sí. En otros casos, cogen una saga exitosa y lo explotan hasta la saciedad, convirtiendo una buena idea en un simple producto de comida rápida videojueguil. ¿Quiere decir ésto que todo videojuego actual es malo? No, ni mucho menos. Es más, voy a poner varios ejemplos para que ustedes investiguen por si mismos: Portal y Portal 2, The Legend of Grimrock, Jet Gunner, Broforce, Heavy Rain, Volgarr The Viking, Infamous 1 y 2... Vale, la mayoría son independientes y de PC, pero eso no quita que haya juegos grandes bastante buenos tanto en consola como en PC.

A fin de cuentas, mi mensaje para la industria del videojuego es el siguiente: Ustedes que se quejan de la piratería, de que pierden dinero y que ésto les perjudica mucho a la hora de hacer juegos... Yo no puedo creerme semejantes sandeces cuando ustedes están nadando en piscinas llenas de billetes. Es más, ¿no será que han minado tanto la confianza del jugador que prefieren catar el producto antes de comprarlo para no ser víctima de mas sablazos de ustedes? Además, ¿tanto les cuesta meter todo lo que quieren meter dentro del juego y dejarse de contenidos descargables y gilipolleces? En mi época, las cosas se desbloqueaban y no se compraban. Párense a pensar un poquitín: Si ustedes se dejasen de subnormalidades y aprovecharan todo lo que pueden ofrecer las consolas y los juegos, además de hacerlo pensando en el jugador y no en la cartera, obtendrían muchos más ingresos de los que tienen ahora y, además, la piratería bajaría una pasada. Pero bueno, no puedo hacer nada si lo que prefieren es suicidarse y enterrarse ustedes mismos bajo una enorme manta de mierda.

Esta Crítica va dedicada a Terra, quien me propuso éste tema hará un par de meses. Tío, siento que no sea tan buena como las otras y haberla sacado tan tarde, pero la universidad me drena las energías y el tiempo que esta entrada y todo el blog merece. Sin embargo, espero que te guste la entrada y encuentres entre los juegos que he nombrado algo que te interese.

¡Hasta la próxima!

lunes, 17 de noviembre de 2014

Forelli Analiza Nº 6: Daredevil: Born Again

Lo que voy a analizar a continuación, si bien tiene pinta de ser una película de ésas que ves un domingo después de comer para matar el rato porque no tienes nada mejor que hacer, es en realidad un cómic. Para más información, añadiría que es un arco argumental de un famoso personaje de Marvel llevado a cabo por uno de los guionistas más renombrados del medio y un dibujante cuyo nombre quedará para siempre en el recuerdo de los fans gracias a éste cómic en 1986. Como bien reza el título, hablamos de mi abogado favorito, uno ciego y católico... Si, señores, hablo de Daredevil. Sin embargo, me veo en la ardua tarea de ponerles al corriente de lo que sucedía en el momento de la publicación de ésta historia con el personaje en pocas palabras, así que lo voy a intentar:

Daredevil fue creado por Stan Lee y Bill Everett en 1964 como una especie de Spider-Man ciego, adulto y con trabajo. Por éstas mismas causas, los lectores de la época (chiquillos de 10-14 años a los que les estaba empezando a salir pelos sobre el labio superior) no lograron conectar con él, llevando al personaje a dar tumbos de aquí a allá intentando subir un poco las ventas. No sería hasta 1979 cuando aparece en el panorama un jovencísimo Frank Miller y lo ponen como dibujante regular de la colección y, más tarde, guionista completo, salvando la colección de una flagrante cancelación y dándole un nuevo enfoque más adulto y oscuro. Si bien Daredevil era un héroe alegre y feliz que tenía un sinfín de aventuras aquí y allá, ahora era un vigilante atormentado y que poco a poco veía su cordura dañada por una serie de pérdidas personales, además de centrar toda su atención en los rincones más oscuros de Nueva York. Miller dejaría la colección en Febrero de 1983 para realizar otros proyectos con DC Cómics. No obstante, volvería una vez más en 1986 y conocería allí a David Mazzuchelli, con quien finalmente haría lo que hasta hoy se conoce como una de las mejores historias jamás contadas dentro del noveno arte...

jueves, 13 de noviembre de 2014

Entradillas Forellianas Nº 23: De trabajos va la cosa

Y no, no es que La Cosa ande entregando ensayos por la Universidad. Es que hoy, por fin, he entregado a mi profesor de Historia Cultural de EEUU un ensayo de más o menos 1000 palabras. Hasta aquí, todo normal. La cosa es que mi trabajo iba sobre el Capitán América. "Forelli, es que tenías que ser tú..." ¿Y quién si no iba a hacerlo? Le pregunté a mi profesor si le parecía un buen tema para mi trabajo y me dio su visto bueno. La verdad es que no recuerdo haber hecho un trabajo con tanto amor y tanta ilusión en mi vida desde la charla sobre Spider-Man que dí en Elche hace año y medio. Aunque si les soy sincero, ésto ha hecho que me acuerde del que iba a ser en principio el tema de dicha charla y que espero poder llevar a cabo en un futuro. Es más, me gustaría que el final de mis estudios y el principio de mi carrera como escritor de cómics sea de mano de éste tema: La religión en el cómic de Superhéroes.

Y es que es un tema que me llama la atención, me apasiona y creo que hace mucho más rico el mundo del cómic. Voy a ponerles un ejemplo que, sin ser de los más evidentes, encierra un significado bastante profundo: La Cosa de los Cuatro Fantásticos. ¿Ustedes sabían que es judío? Me imagino que algún que otro lector sí, pero creo que la gran parte de mis lectores no conocían este detalle. ¿No les recuerda a la leyenda judía del Golem, ese ser grande, violento y autómata hecho de barro que ejecuta las órdenes que se le den de forma sistemática y al pie de la letra pero que, al fin y al cabo, era un protector del pueblo judío? Teniendo en cuenta que Ben Grimm es un ser hecho de piedra, enorme, a veces torpe y bastante basto (fue criado en la calle Yancy, una de las más problemáticas de Nueva York) que también hace las cosas a lo bruto´pero que siempre tiene buenas intenciones, se puede ver claramente. Además, recordemos que es una persona torturada por no poder tener una vida normal como los demás y porque la gente, en cierto modo, le teme... Al igual que con el Golem. Para entender más al personaje, recomiendo que se lean Fantastic Four Vol. 3 #56. Ahí verán, aparte de su confirmado judaísmo (aunque no lo practica), la vida que tuvo el personaje en la calle Yancy antes de ser la famosa cosa. Y como acabo de decir, ésto y mucho más puede sacarse a relucir bien si se mira con atención y se investiga un poco. ¿Qué les parece?