miércoles, 10 de julio de 2013

Forelli Rules Alicante: Días Tres y Cuatro

01:00 am del Día Seis. En el Día Tres no ocurrió nada interesante, a pesar de haberme bajado completamente el videojuego de Deadpool para PC, cosa que me congratula sobremanera porque en Canarias me habría costado un mes o así tener el juego completo (aquí tienen conexión con ONO muy rápida y muy estable, con lo que puedo subir vídeos a LaCasaDeEL y bajar cosas a un ritmo trepidante). El lunes (Día Cuatro) tuve la primera toma de contacto con mis niños de la Asociación. Yo, al igual que todos mis compañeros voluntarios, hago todo lo que puedo. Lo que sucede es que algunos no trabajan como deberían, no hacen los deberes que se les marca o no traen el material a clase (vamos, lo típico en una clase compuesta por niños de primaria), aunque el verdadero problema reside en que cada uno necesita de una atención personalizada y cada niño, al no tener las mismas necesidades, te obliga a poner una parte de tu atención en su persona. Y eso, multiplicado por 4 o 6 niños, quieras o no, es algo que cansa bastante. La hija de mis anfitriones se ha visto en esta situación con hasta 10 niños a la vez. La compadezco.

No obstante, las chicas de la ESO (a veces tengo una, otras veces tengo dos) son bastante buenas y atentas. A una le marco deberes para que aprenda nuevo vocabulario y a la otra le hago conversar en inglés para obtener más soltura cuando llegue a la escuela de idiomas. Me lo paso genial hablando inglés, aunque creo que cometo más fallos que mi alumna...

Para almorzar, me llevaron a un Wok que es lo menos 4 veces más grande que el que tenemos en el CC Las Arenas. Aparte de comer bastante bien, jincarme un buen filete de buey y probar las navajas (una especie de molusco parecido a los mejillones con la concha rectangular y fina), tuve la oportunidad de sorprenderme por el hecho de que, sin nada que sirva de precedente y sin ninguna experiencia previa, sé manejar unos putos palillos chinos. ¿Cómo? Ni me preguntes.


Foto donde se presencia el asombroso hecho.

Finalmente, esa noche, todos excepto el padre (de la hija de los anfitriones) nos pusimos a ver El Hombre de Acero. Debido a que era tarde y estábamos bastante cansados por el trabajo y el madrugar, nos estábamos cayendo de sueño. Tras irse una de ellas a la cama, me fui yo, a eso de las 12 y poco de la mañana. Amanecía entonces el Día Cinco...

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